Manifiesto para un arte libre
1. El arte libre ha verificado a través de todos los modos de experimentación a su alcance que es posible detectar los síntomas de la experiencia de la libertad únicamente en cuerpos extraños y no en las entidades físicas propias. Al definir todos los modos de experimentación a su alcance, cree poder reconocer que estos modos están circunscritos o limitados por las capacidades de su imaginación -acepta operar bajo la condición, supuesto, o incertidumbre de esta creencia dado que desconoce si los límites de su imaginación son en efecto los límites de cualquier imaginación posible-; por lo tanto, mantiene la sospecha de la existencia posible de algunos experimentos en donde la unanimidad de los resultados comparados exhaustivamente fuese susceptible de ruptura, y por ende, no clausura la posibilidad de detectar, eventualmente en una fisura de probabilidad, los síntomas en una entidad propia.
Ahora bien, dado que pensar por fuera de los límites del pensamiento propio es una frontera lógica, el arte libre abraza la convicción de que la percepción de estos síntomas es únicamente posible en los cuerpos extraños, y no lo será nunca en el propio, hasta tanto suceda un cisma en los alcances de la imaginación capaz de concebir y exceder los modos de experimentación a los que se ha convenido en llamar “todos los modos de experimentación al alcance”. No obstante el arte libre pretende alejarse de toda forma de construcción de un fundamentalismo, y contempla la posibilidad de una distancia entre el síntoma de la libertad y aquella otra cosa que se podría llamar la cualidad de la libertad, en despliegue, florecimiento y manifestación plena. Entonces, tanto como una entidad no puede dar certeza de su propia libertad, el arte libre resulta ser totalmente incapaz de reconocerse a sí mismo como arte o entidad libre, descartando todo procedimiento para un reconocimiento sistemático infalible. Si una cualidad escapa a la colección de todos los posibles algoritmos de detección se reconoce potencialmente como la cualidad de la libertad radical; si escapa a todas las formas de la predictibilidad, como un número primo que ejerce persistentemente su truco evasivo.
En un territorio en donde ya nadie señala esa libertad, desaparece totalmente la posibilidad de un arte libre.
1.1 El arte libre desconoce si lo que ha convenido en llamar imaginación tiene otras zonas posibles para su expansión o si ha llegado a un límite lógico y universalmente final, en donde las sospechas de mayores desarrollos son intuiciones irrealizables. Igualmente, contempla la posibilidad de varios universos y de un túnel (cenotes) o tránsito de órdenes posibles entre ellos.
2. El arte libre cree en la existencia, medida a través de unas consecuencias verificables, de un yo inmediato, -una entidad propia en contacto instantáneo con una ilusión o mito de la supervivencia individual que da soporte a la afirmación "yo soy", “yo tengo”-. El “yo”, que es el elemento fundacional de la ilusión de la existencia, no excede la condición de constituir un recurso obligado para proporcionar al tránsito de la vida un necesario (y desvirtuado) sentido de propósito que él cree su ciego deambular debería satisfacer. De esta forma, la imaginación pierde el temor a constatar que su transcurrir, despliegue y desarrollo suceden efectivamente en el vacío. En un vacío vacío de vacío, un vacío vuelto al revés, un vacío de moebius.
3. Nadie puede decir de sí mismo que es libre: la condición es instantáneamente negada en el momento de su enunciación. Tanto como el observador modifica lo observado, la palabra obstruye lo escrito y la descripción nos separa de lo descrito. La enunciación de la libertad nos aparta de ser el centro de su manifestación.
4. Crítica a la ley editorial: la parametización de la experiencia. Contrario a las expectativas estadísticas, el arte libre no está en los extremos de una escala graduada de acciones más o menos libres. Sus síntomas poseen diversos grados de intensidad y dirección, en juego con variables no enunciables en la colección de todas las colecciones posibles de los recursos de la imaginación - variables invisibles o variables inimaginables-, y tienen la cualidad de la correspondencia -o isomorfismo- con los diferentes posibles órdenes de los eventos del universo (o universos), y no con un único modelo de extremos claros y distintos, como tampoco guardan correspondencia con las oposiciones ideológicas en las que el hombre resuelve artificialmente la inseguridad de su imaginación. Corresponde a un orden de interacción de lo posible, en un espacio donde los órdenes serán totalmente comparables entre sí, un orden total y completo cuya finalidad es establecer las diferentes categorías posibles para un orden de los órdenes, o universo de todos los universos.
El criterio para dar un orden a todas las formas de orden, está, por ahora, confinado al espectro de lo humano, tanto en sus posibilidades de enunciación, como en su finalidad: aquellos órdenes en donde se amplían las oportunidades para la supervivencia humana se encuentran en lo más alto de una jerarquía y aquellos en donde las oportunidades son menores, se encuentran más cercanos a un extremo inferior. Esta parametrización restringida humana del anhelo o aversión a un orden o conjunto de órdenes posibles obedece a un deseo aparente de supervivencia –continuidad- del ser humano, ignorando los órdenes en donde permanecen activas las probabilidades de supervivencia –continuidad- para otras formas de vida. De hecho, no parece contemplar la posibilidad de una total incompatibilidad entre ambos órdenes. Al restringir el parámetro a la supervivencia humana, excluyendo otros órdenes posibles, el orden humano entra en un estado de enfermedad: inocula el riesgo de la propia extinción y de la extinción de todos los otros órdenes posibles de los sucesos del universo en donde se manifieste la vida. En suma, la enfermedad es la extinción de todos los órdenes, es el orden cero, vacío, desde donde no pueden florecer otras formas posibles de un orden. Un orden vacío y permanente; la abolición de cualquier forma de asociación entre los eventos del universo –o universos- y la imposibilidad absoluta de flujo de información.
El arte libre trabaja en el espacio del arte, para hacer florecer órdenes desde donde otros órdenes pueden florecer, y para evitar llegar a ese único y último lugar en donde un orden único esteriliza la probabilidad de cualquier otra forma de habitar el espacio. Allí donde percibe ese orden permanente y estéril, el arte huye para preservar la vida del arte.
5. La libertad ya no será una enfermedad necesaria para la movilización de la vida. La libertad no es absoluta sino que al igual que la enfermedad, presenta síntomas de diversa intensidad. Contrario a la dinámica propia de una enfermedad estadísticamente frecuente, que introduce la muerte de manera progresiva en la entidad viva, la libertad es una enfermedad autoregenerativa, capaz de producir su cura mediante el simple proceso de suspensión de sus tensiones intrínsecas, del sopor, la evasión, o la suspensión de toda preocupación distinta a la de la mera continuación de la entidad vital como entidad. En este caso, la enfermedad se cura en el momento de su más fuerte estadio de autoregeneración, y garantiza la permanencia y salud plena de la entidad cuando desaparecen sus síntomas. Esto sucede en el momento en el que la entidad ha alcanzado su máximo grado de confort, suspensión o inactividad.
6. La cura se logra en el momento en el que la entidad es abolida sin ser físicamente desintegrada, allí cuando queda reducida a un espectro de su definición en donde lo único que pervive es una entidad parcial y mutilada útil a la instauración de una supra relación de entidades parciales mínimas necesarias relacionadas para proporcionar el medio indispensable para la supervivencia de lo supra relacionado (ver: "Manifiesto de relaciones públicas y clases de relaciones de lo público". De la gratificación de este orden abstracto se deriva un proceso que regula la proporción entre entidades completas, entidades parciales o mutiladas y entidades físicamente desintegradas. La regulación impuesta por este modelo supra relacionado da origen a diferentes manifestaciones: todas las entidades totales, todas mutiladas, todas extintas, y sus diferentes combinación. El arte libre opera desde el arte para impedir un establecimiento supra relacionado en donde las entidades sean mutiladas o extintas.
7. La transformación hacia la pura ley editorial. El modelado de las entidades particulares propuesto desde un orden supra relacionado moderado, intenso o extremo, depende de la cuidadosa exhibición de modelos mutilados o extintos ideales para ser satisfechos por todas las entidades incluidas, y se rige por una ley de probabilidad predefinida por la entidad supra relacionada en donde la entidad mayor inocula en la entidad subordinada la expectativa de la continuidad y proporciona los cauces para un tránsito o circulación en función de su arreglo o desarreglo con los modelos presentados. En este anhelo de la satisfacción la entidad en modelado avanza hacia el modelo ideal, mutilado o extinto en un progreso ciego, concediendo la modificación de sus cualidades iniciales a partir del cuidadoso modelado editorial de sus expectativas de gratificación. El orden que va a instituirse es aquel en donde el único que amplía sus oportunidades de continuidad es lo supra relacionado. Aquello supra relacionado se puede presentar a sus entidades como la idea de sociedad, comunidad, grupo, colectividad, asociación, deseo, educación, y es esa idea, y ninguna de las entidades específicas, quien ostenta el poder del diseño de flujo. El orden acomoda las entidades para no verse obligado a reconstituirse, es decir, para no dar paso a otro orden, para garantizar la esterilidad a futuro de todas las expectativas de nuevos órdenes.
8. Asentamiento de la ley editorial y cesación de toda posibilidad de libertad. El modelado de las entidades sucede a través de la instauración de una matriz editorial que regula la circulación de todos los eventos sociales, una esclusa puesta allí para detener cualquier aparición del azar, lo singular y lo imprevisto, que funciona en transacciones minúsculas, comparadas a los “hits” de un deambulador de red. El principio de la “circulación infinitesimal” consiste en deformar infinitesimalmente bajo la apariencia de satisfacer su propio anhelo a la entidad en cada instancia de su tránsito y adaptarla para hacerla apta para la circulación en los formatos previstos. Los mecanismos de censura operan desde el momento del diseño de los modos de circulación, de manera que los valores constitutivos de una sociedad de entidades totales desaparece sin el ejercicio de la violencia directa y todas se dirigen infinitesimalmente hacia la mutilación o extinción. En estos diseños, cada orden supra relacionado de mínimas entidades mutiladas, propone su propio universo editorial, proponiendo espacios de circulación de eventos cada vez mas infinitesimales en una masa demográficamente explosionada e inconmensurable de entidades originales, donde la descapitalización infinitesimal de cada entidad se produce a partir de la circulación voluntaria dentro de las esclusas propuestas del diseño. En estos cauces se manifiesta para cada entidad específica la ilusión de la plena ductilidad, en tanto su motivación más profunda de diseño consistió en hacer de lo singular un hecho acotado. Cada orden supra relacionado tendrá mayor o menor éxito en este propósito, y a su vez, quedará eventualmente, en el momento del orden vacío, subordinado a todos aquellos órdenes a los que no haya logrado someter a sus cauces de circulación, en otras palabras, que escapen a sus cotas.
El arte libre propone siempre nuevos modos de circulación, y busca la ruptura de toda cota a través del azar y lo imprevisto.
Ahora bien, dado que pensar por fuera de los límites del pensamiento propio es una frontera lógica, el arte libre abraza la convicción de que la percepción de estos síntomas es únicamente posible en los cuerpos extraños, y no lo será nunca en el propio, hasta tanto suceda un cisma en los alcances de la imaginación capaz de concebir y exceder los modos de experimentación a los que se ha convenido en llamar “todos los modos de experimentación al alcance”. No obstante el arte libre pretende alejarse de toda forma de construcción de un fundamentalismo, y contempla la posibilidad de una distancia entre el síntoma de la libertad y aquella otra cosa que se podría llamar la cualidad de la libertad, en despliegue, florecimiento y manifestación plena. Entonces, tanto como una entidad no puede dar certeza de su propia libertad, el arte libre resulta ser totalmente incapaz de reconocerse a sí mismo como arte o entidad libre, descartando todo procedimiento para un reconocimiento sistemático infalible. Si una cualidad escapa a la colección de todos los posibles algoritmos de detección se reconoce potencialmente como la cualidad de la libertad radical; si escapa a todas las formas de la predictibilidad, como un número primo que ejerce persistentemente su truco evasivo.
En un territorio en donde ya nadie señala esa libertad, desaparece totalmente la posibilidad de un arte libre.
1.1 El arte libre desconoce si lo que ha convenido en llamar imaginación tiene otras zonas posibles para su expansión o si ha llegado a un límite lógico y universalmente final, en donde las sospechas de mayores desarrollos son intuiciones irrealizables. Igualmente, contempla la posibilidad de varios universos y de un túnel (cenotes) o tránsito de órdenes posibles entre ellos.
2. El arte libre cree en la existencia, medida a través de unas consecuencias verificables, de un yo inmediato, -una entidad propia en contacto instantáneo con una ilusión o mito de la supervivencia individual que da soporte a la afirmación "yo soy", “yo tengo”-. El “yo”, que es el elemento fundacional de la ilusión de la existencia, no excede la condición de constituir un recurso obligado para proporcionar al tránsito de la vida un necesario (y desvirtuado) sentido de propósito que él cree su ciego deambular debería satisfacer. De esta forma, la imaginación pierde el temor a constatar que su transcurrir, despliegue y desarrollo suceden efectivamente en el vacío. En un vacío vacío de vacío, un vacío vuelto al revés, un vacío de moebius.
3. Nadie puede decir de sí mismo que es libre: la condición es instantáneamente negada en el momento de su enunciación. Tanto como el observador modifica lo observado, la palabra obstruye lo escrito y la descripción nos separa de lo descrito. La enunciación de la libertad nos aparta de ser el centro de su manifestación.
4. Crítica a la ley editorial: la parametización de la experiencia. Contrario a las expectativas estadísticas, el arte libre no está en los extremos de una escala graduada de acciones más o menos libres. Sus síntomas poseen diversos grados de intensidad y dirección, en juego con variables no enunciables en la colección de todas las colecciones posibles de los recursos de la imaginación - variables invisibles o variables inimaginables-, y tienen la cualidad de la correspondencia -o isomorfismo- con los diferentes posibles órdenes de los eventos del universo (o universos), y no con un único modelo de extremos claros y distintos, como tampoco guardan correspondencia con las oposiciones ideológicas en las que el hombre resuelve artificialmente la inseguridad de su imaginación. Corresponde a un orden de interacción de lo posible, en un espacio donde los órdenes serán totalmente comparables entre sí, un orden total y completo cuya finalidad es establecer las diferentes categorías posibles para un orden de los órdenes, o universo de todos los universos.
El criterio para dar un orden a todas las formas de orden, está, por ahora, confinado al espectro de lo humano, tanto en sus posibilidades de enunciación, como en su finalidad: aquellos órdenes en donde se amplían las oportunidades para la supervivencia humana se encuentran en lo más alto de una jerarquía y aquellos en donde las oportunidades son menores, se encuentran más cercanos a un extremo inferior. Esta parametrización restringida humana del anhelo o aversión a un orden o conjunto de órdenes posibles obedece a un deseo aparente de supervivencia –continuidad- del ser humano, ignorando los órdenes en donde permanecen activas las probabilidades de supervivencia –continuidad- para otras formas de vida. De hecho, no parece contemplar la posibilidad de una total incompatibilidad entre ambos órdenes. Al restringir el parámetro a la supervivencia humana, excluyendo otros órdenes posibles, el orden humano entra en un estado de enfermedad: inocula el riesgo de la propia extinción y de la extinción de todos los otros órdenes posibles de los sucesos del universo en donde se manifieste la vida. En suma, la enfermedad es la extinción de todos los órdenes, es el orden cero, vacío, desde donde no pueden florecer otras formas posibles de un orden. Un orden vacío y permanente; la abolición de cualquier forma de asociación entre los eventos del universo –o universos- y la imposibilidad absoluta de flujo de información.
El arte libre trabaja en el espacio del arte, para hacer florecer órdenes desde donde otros órdenes pueden florecer, y para evitar llegar a ese único y último lugar en donde un orden único esteriliza la probabilidad de cualquier otra forma de habitar el espacio. Allí donde percibe ese orden permanente y estéril, el arte huye para preservar la vida del arte.
5. La libertad ya no será una enfermedad necesaria para la movilización de la vida. La libertad no es absoluta sino que al igual que la enfermedad, presenta síntomas de diversa intensidad. Contrario a la dinámica propia de una enfermedad estadísticamente frecuente, que introduce la muerte de manera progresiva en la entidad viva, la libertad es una enfermedad autoregenerativa, capaz de producir su cura mediante el simple proceso de suspensión de sus tensiones intrínsecas, del sopor, la evasión, o la suspensión de toda preocupación distinta a la de la mera continuación de la entidad vital como entidad. En este caso, la enfermedad se cura en el momento de su más fuerte estadio de autoregeneración, y garantiza la permanencia y salud plena de la entidad cuando desaparecen sus síntomas. Esto sucede en el momento en el que la entidad ha alcanzado su máximo grado de confort, suspensión o inactividad.
6. La cura se logra en el momento en el que la entidad es abolida sin ser físicamente desintegrada, allí cuando queda reducida a un espectro de su definición en donde lo único que pervive es una entidad parcial y mutilada útil a la instauración de una supra relación de entidades parciales mínimas necesarias relacionadas para proporcionar el medio indispensable para la supervivencia de lo supra relacionado (ver: "Manifiesto de relaciones públicas y clases de relaciones de lo público". De la gratificación de este orden abstracto se deriva un proceso que regula la proporción entre entidades completas, entidades parciales o mutiladas y entidades físicamente desintegradas. La regulación impuesta por este modelo supra relacionado da origen a diferentes manifestaciones: todas las entidades totales, todas mutiladas, todas extintas, y sus diferentes combinación. El arte libre opera desde el arte para impedir un establecimiento supra relacionado en donde las entidades sean mutiladas o extintas.
7. La transformación hacia la pura ley editorial. El modelado de las entidades particulares propuesto desde un orden supra relacionado moderado, intenso o extremo, depende de la cuidadosa exhibición de modelos mutilados o extintos ideales para ser satisfechos por todas las entidades incluidas, y se rige por una ley de probabilidad predefinida por la entidad supra relacionada en donde la entidad mayor inocula en la entidad subordinada la expectativa de la continuidad y proporciona los cauces para un tránsito o circulación en función de su arreglo o desarreglo con los modelos presentados. En este anhelo de la satisfacción la entidad en modelado avanza hacia el modelo ideal, mutilado o extinto en un progreso ciego, concediendo la modificación de sus cualidades iniciales a partir del cuidadoso modelado editorial de sus expectativas de gratificación. El orden que va a instituirse es aquel en donde el único que amplía sus oportunidades de continuidad es lo supra relacionado. Aquello supra relacionado se puede presentar a sus entidades como la idea de sociedad, comunidad, grupo, colectividad, asociación, deseo, educación, y es esa idea, y ninguna de las entidades específicas, quien ostenta el poder del diseño de flujo. El orden acomoda las entidades para no verse obligado a reconstituirse, es decir, para no dar paso a otro orden, para garantizar la esterilidad a futuro de todas las expectativas de nuevos órdenes.
8. Asentamiento de la ley editorial y cesación de toda posibilidad de libertad. El modelado de las entidades sucede a través de la instauración de una matriz editorial que regula la circulación de todos los eventos sociales, una esclusa puesta allí para detener cualquier aparición del azar, lo singular y lo imprevisto, que funciona en transacciones minúsculas, comparadas a los “hits” de un deambulador de red. El principio de la “circulación infinitesimal” consiste en deformar infinitesimalmente bajo la apariencia de satisfacer su propio anhelo a la entidad en cada instancia de su tránsito y adaptarla para hacerla apta para la circulación en los formatos previstos. Los mecanismos de censura operan desde el momento del diseño de los modos de circulación, de manera que los valores constitutivos de una sociedad de entidades totales desaparece sin el ejercicio de la violencia directa y todas se dirigen infinitesimalmente hacia la mutilación o extinción. En estos diseños, cada orden supra relacionado de mínimas entidades mutiladas, propone su propio universo editorial, proponiendo espacios de circulación de eventos cada vez mas infinitesimales en una masa demográficamente explosionada e inconmensurable de entidades originales, donde la descapitalización infinitesimal de cada entidad se produce a partir de la circulación voluntaria dentro de las esclusas propuestas del diseño. En estos cauces se manifiesta para cada entidad específica la ilusión de la plena ductilidad, en tanto su motivación más profunda de diseño consistió en hacer de lo singular un hecho acotado. Cada orden supra relacionado tendrá mayor o menor éxito en este propósito, y a su vez, quedará eventualmente, en el momento del orden vacío, subordinado a todos aquellos órdenes a los que no haya logrado someter a sus cauces de circulación, en otras palabras, que escapen a sus cotas.
El arte libre propone siempre nuevos modos de circulación, y busca la ruptura de toda cota a través del azar y lo imprevisto.
Pablo Batelli
Bogotá, septiembre de 2010
Escrito para {{em_rgencia}
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