domingo, junio 07, 2009

Fracaso de la axiomática del cluster*

La trama digital ilusoriamente desjerarquizada instauró (ilusoriamente) un territorio (ilusorio) demarcado a partir de una serie progresivamente mayor de servidores e interfaces interconectados similar a la idea –física o mental- de un cluster o puesta en paralelo instantánea de todas las mentes humanas activas (y por símil de extensión, de todas las máquinas de cómputo activas). De manera insólita, esta trama digital ilusoriamente desjerarquizada instauró la percepción de su horizontalidad en el momento mismo de su definición haciendo que la reflexión sobre la instauración de nuevos procesos de jerarquización fuese relegada como un asunto desintegrado por la abrumadora “evidencia” de la percepción común a favor de la nueva ilusión. La abrumadora evidencia no solamente no constituye evidencia alguna, si no que sirve de herramienta para que la trama digital ilusoriamente desjerarquizada ejerza inadvertida como una emergente red de jerarquías sin encontrar resistencia.
La voluntad de creer en la nueva ilusión de un cluster mundial desjerarquizado provino, casi sin dudarlo, de la oportunidad envisionada para abrir una fisura en los filtros de control de expresión (y del silencio) que la sociedad no virtual precedente, si existiese una frontera entre virtual y no virtual, había establecido. Lo novedoso de la virtualidad no es su advenimiento, si no acaso, la posibilidad que ahora exploramos de simular la virtualidad mediante mecanismos ingeniosos, acaso algo más que gadgets electrónicos poseedores de memoria, software e interfaces de diversos grados de complejidad. En lugar de mirarnos en nuestra fisicidad, simple o compleja, convinimos en experimentar el proceso de nuestro vertimiento digital como la alborada de la virtualidad. Este mundo digital nos plantea algunas preguntas sobre lo que somos y lo que quisiéramos ser.
La confianza –excesiva o moderada- en la condición permanente de un territorio digital desjerarquizado, o el deslumbramiento derivado de su excesiva brillantez, encierra grandes riesgos de los que el ser humano o bien no es conciente, o de los que, siendo conciente, no puede –o desea- escapar. El primero es una confianza –excesiva o moderada- en la ruptura de los filtros de monopolio de expresión que puede ser aprovechada eficientemente en la instauración de nuevos filtros aún más complejos y más difíciles de identificar y desmontar, precisamente gracias a que opera en el marco de una nueva fe nacida a partir de la ruptura “definitiva” de cualquier forma de interferencia sesgada (o filtro pre-existente). Así en el uso ingenuo de un buscador, parecería existir tan solo la asepsia matemática de un algoritmo matemático que es, en tanto pieza de software, totalmente neutro e incorruptible. No se trata de un cluster para crackear los filtros de la administración, sino de un duelo siempre a favor de la casa en donde la contraparte, controladores de los filtros, también ha encontrado su propio cluster para realizar los refinamientos necesarios para la permanente reinstauración de sus filtros.
Otro riesgo en la confianza del horizonte desjerarquizado es la instauración de la equivalencia entre usuario de red y mano de obra gratuita. La red es un archivo que requiere satisfacer su tendencia por una permanente expansión y diseñar simultáneamente procesos eficientes y de bajo costo para el archivo preciso de los materiales. Puede afirmarse que este método de archivo se realiza observando dos principios estadísticos: primero, cada dirección de la red aspira a tener el mayor numero posible de visitantes y segundo, cada dirección de red aspira a obtener una máxima rentabilidad de cada uno de sus visitantes. En este proceso de inflar y ordenar el archivo enfocado sobre un principio de rentabilidad de la circulación, ha hecho del ser humano o usuario digital, una pieza clave del algoritmo de producción y puesta en orden de los contenidos en red. Bajo el símil de la autopublicación –o el modelo de autoedición-, lo que equivale a decir, al libre derecho de ejercicio administrativo sobre campos digitales ínfimos en servidores extensos, se induce al productor de textos digitales a ignorar el que, tal como sucede en el campo del impreso, quien tiene el control sobre la totalidad del espacio de flujo es quien controla las esclusas de la circulación, y quien produce los elementos que van a ser puestos en circulación es una pieza prescindible entre cientos de miles de piezas que comparten el mismo molde. El texto digital es una pieza del mecanismo mediante el cual la circulación se manifiesta en permanente circulación.
Este acceso a porciones de servidores remotos limitado tan solo por pequeñísimos requisitos formales de inscripción ofrece bondadosamente, bajo el aura de la democratización de los espacios de expresión y del levantamiento de los filtros precedentes heredados de una cultura de control del impreso y la frecuencia de emisión, la trampa de la disolución de la identidad en una identidad totalizante; la disolución del individuo en la totalidad anónima y la reducción del valor particular en la cancelación estadística. El nuevo filtro hace descansar su eficiencia en la condición anónima efectiva derivada por la finitud prácticamente inabarcable de las direcciones de red, y en segunda instancia, en la poca influencia que tienen las palabras que logran sortear este filtro, frente a los nuevos filtros adaptados del cluster totalitario: en medio de la multiplicación de la información y del aumento de las necesidades de memoria, la cuestión de la imposición y ruptura de los filtros se realiza desde la construcción del índice de acceso. Tal índice se construye desde los motores de búsqueda (manteniendo en foco maximizar la rentabilidad de la circulación) y la lucha del individuo para interferir en el proceso de construcción del índice de acceso es limitada al grado de ofrecer mínimamente al usuario la esperanza en su no plena inutilidad, pero declarada para el orden editorial del cluster como probabilísticamente inútil (no es una interferencia para la rentabilidad de la circulación). En general, el filtro del cluster será amplio con todo aquello que no amenace una ruptura del orden económico y con este criterio habrá de diseñar los parámetros de los motores de búsqueda, los que serían a su vez inútiles sin el otro extremo de la interface no existieran millones de usuarios sustituibles invocándolo de manera asidua.
La dinámica del índice del cluster presenta una tendencia a desdoblarse en índices de diferentes grados, recursivamente contenidos, hasta aparentar ser únicamente un índice de índices, en donde lo único posible es la circulación entre índices que nunca llegan a punto final. La circulación solo requiere circular para generar la rentabilidad.
Otro riesgo en la confianza en la desjerarquización del cluster es menospreciar la tendencia introducida por el símil de lo virtual por establecer algoritmos que pretenden dar cuenta de todas las áreas de actividad humana. Surge como un superaparato estatal digitalizado, cuya capacidad de predictibilidad no se reduce a un ejercicio pasivo de observación, si no que moldea el sujeto de sus observaciones con la enunciación de las leyes que habrían de hacerlo predecible, lográndolo predecible.
La diferencia entre la virtualidad humana y la virtualidad humana que puede ser simulada a través de aparatos externos digitales, es un residuo al que cándidamente se podría denominar lo puramente humano. Cuando esta diferencia sea vacía, se habrá concluido el proceso de vertimiento de lo humano en lo digital. En el universo del cluster el hombre es necesario en tanto representa una entrada externa para el sistema mientras él mismo logra diseñar un macrosistema que le contenga y sustituya la necesaria entrada manual suministrada por el ser humano.
La pregunta para el artista es sí, al igual que sucede en el terreno de la virtualidad física de plaza (o presencia en metros cuadrados), al participar en la construcción de los índices y la ilusión de la circulación, se hace también partícipe de los mecanismo de control editorial para la circulación rentable que operan sobre él y sobre otras personas, y acelera los procesos de volcado digital de la experiencia y del ser humano. En este terreno virtual digital el artista ha desarrollado hacia los administradores de los filtros digitales la misma relación que tenía antes frente a regímenes políticos constituidos en donde las idealizadas revueltas ocurrían en plaza pública cuya medida se daba en metros cuadrados (no en megabytes). Al parecer, la única transformación tangible podría ser el cambio de unidades de archivo y vivencia de a experiencia.
Finalmente, cuando la virtualidad humana logre ser plenamente simulada, el sistema de índices podrá hacer del elemento humano un elemento prescindible dentro del algoritmo, y alcanzará una autosuficiencia plena para desarrollar experiencias perceptibles únicamente por sus propios mecanismos de percepción digitales.
La fortaleza de este mecanismo de modelado de los usuarios, la intención de lograr su total vertimiento digital, descansa en la inevitabilidad de acudir al filtro para obtener una existencia digital, que aparece de forma creciente como la única forma de tener existencia propia alguna, o al menos de acceder a un reflejo que constate nuestra presencia en el mundo. Frente a la clausura de todas las otras alternativas, la opción es participar abnegadamente en la construcción colectiva del universo digital, rediseñar los filtros de control de este espacio, saturar los servidores y librar una lucha inútil para hacer prevalecer un criterio en la fabricación de un índice específico acorde o discorde con la rentabilidad de la circulación.
La esperanza es el motor del orden de pleno volcado digital que se vislumbra. Lo que parece se encuentra fuera de todo marco de predictibilidad posible es el examen sobre si esa misma esperanza que hace del individuo una materia trágicamente dúctil puede suministrar también una forma de defensa contra las formas de administración total que sobre él se ciernen.


Pablo Batelli.
Bogotá, Colombia abril 28 de 2009

*Escrito para la Bienal de Arte Nuevo Interactiva en Mérida, Yucatán. México, 2009.

jueves, mayo 07, 2009

Escritura vieja usanza

miércoles, abril 15, 2009

Manifiesto de relaciones públicas y clases de relaciones de lo público

El futuro parece estar construido de las predicciones del pasado.

Las predicciones del pasado sobre el tiempo presente acaso lograron algo más que simplemente enunciar una posibilidad para uno de los tantos órdenes posibles para el instante plenamente instantáneo: fueron más allá de señalar una posibilidad y le otorgaron la certeza. Le dieron al presente un orden entre varios posibles de la misma forma como las conjeturas que hoy se hacen acerca del futuro darán cuerpo y plena definición al tiempo presente del mañana.

El universo es exactamente igual a la variedad de las conjeturas que el hombre pueda hacerse sobre él.

Parece válido afirmar que las leyes de la física valen para todo el espacio tanto como afirmar lo contrario, pues no existe prueba concluyente de que en un universo de extensión inmensa y de tiempo inmensamente (1) extenso han de sostenerse las constantes sobre las que el hombre apoya el conocimiento de su entorno precariamente inmediato.

Sin la certeza de la omnipresencia y vigencia eterna del pensamiento lógico parecería lógico plantear:

Las relaciones públicas entre las diversas entidades son la causa de la existencia de las entidades públicas, ya sean físicas, de fuerzas, de materia infinitesimal, o imperceptibles por todos los medios de observación humana.

Ser imperceptible por todos los medios de observación significa agrupar teóricamente todos los modos de observación hasta ahora desarrollados y todos los modos por desarrollar, y definir a partir de ese conjunto el conjunto de todo lo observable directamente o a través de prótesis tecnológicas -y acaso conceptuales- y luego, una vez establecida esta colección inmensa, abrir la posibilidad de eventos y singularidades por fuera de la colección ya identificada.

El mundo plenamente instantáneo es la percepción y la vivencia del estado de la colección de todas esas relaciones públicas en un momento dado, y tan solo un orden posible del cosmos de lo relacionado. Ya sea que estas entidades públicas sean materia infinitesimal, relaciones o individuos, las relaciones públicas bajo mecanismos de copia, permutación y mutación, producen nuevas relaciones públicas. Las entidades públicas entonces aparecen como soporte necesario de las relaciones públicas.

Si se ha perdido toda fe en el pensamiento lógico entonces parecería innecesario invocar una demostración rigurosa (por ende, demostración lógica) de las limitaciones del pensamiento lógico. Si no se ha abandonado del todo el pensamiento lógico, es decir, si no se parcela el pensamiento entre lógica y otra cosa, otra categoría, entonces...

El ser humano no descubre el universo, lo inventa con su percepción. Inventa las relaciones públicas.

En una relación de dos relaciones públicas la relación desintegrada o susceptible de ser desintegrada es la relación subordinada. La relación sobreviviente, que no puede ser desintegrada, es decir, aquella en la que el vínculo o asociación entre elementos o entidades que ella contempla no puede ser desintegrado, es la relación dominante. (2)

(IMAGEN 1)

Las relaciones parten en primera instancia de los apareamientos entre entidades físicas, entre dos o más objetos, entre individuos y objetos, entre dos individuos, entre un individuo y una relación, entre dos relaciones, entre entidades públicas. Una vez constituido un primer mundo de relaciones físicas, las relaciones se constituyen en entidades públicas para nuevas relaciones, generando niveles cada vez más distantes, de mayor complejidad, que comprenden por inclusión las relaciones de menor nivel.

(IMAGEN 2)

El propósito más alto del advenimiento de una entidad pública es la modificación de las relaciones establecidas. Un advenimiento no trivial -a menudo causa de una revolución- es una modificación no trivial en la cantidad de relaciones públicas subordinadas.

A menudo, la revolución promete una disminución en las relaciones públicas de subordinación constituidas y se convierte así en una entidad nueva que establece en torno suyo nuevas relaciones dominantes en medio del universo de relaciones configurado antes de su advenimiento. En frecuencia estadística las entidades públicas son creadas por obediencia a una relación que implica rutinariamente su duplicación. Las revoluciones son contrarrevoluciones cuando en algún momento en el curso de su desarrollo instauran más relaciones subordinadas de las que prometían desinstaurar.

Una entidad pública depredatoria (3) está involucrada en una serie extensa de relaciones dominantes, y es tanto más depredatoria como mayor sea el número de relaciones públicas dominantes a las que se encuentra vinculada. Es depredatoria absoluta si posee el poder suficiente para convertir en relación subordinada toda otra posible relación configurada o por configurar, si no existe relación que pueda convertirla en relación subordinada. La característica principal de toda entidad predatoria es que posee el impulso para ser predatoria absoluta.

(IMAGEN 3)

Una entidad pública es más depredatoria que otra si en la interacción de las relaciones asociadas a las dos, la colección de todas las relaciones dominantes asociadas a una de las entidades logra desintegrar la colección de todas las relaciones dominantes asociadas a la otra entidad. El orden de la depredación, en términos de un orden que sugiere la precisión de la matemática puede ser parcial o total. La depredación total se instituye cuando se instaura un orden total. En el orden total, cada dos elementos son susceptibles de ser ordenados en una lista lineal de acuerdo a su capacidad predatoria. Se establecen así las clases de relaciones de lo público.

La ley estadística en el advenimiento de las relaciones públicas nuevas es la ley de la depredación. Estadística en dos niveles. En un primer nivel este tipo de relación se presenta ante cada nuevo aparato perceptivo como el tipo de relación más frecuente. En el otro nivel, las relaciones predatorias (o funciones predatorias) hacen parte del dominio de una función de probabilidad según la cual pueden o no desintegrar a una relación pública subordinada.

Existe una probabilidad que puede ser interpretada como fijada al azar, o por la interacción de todas las relaciones en concurso, o por las predicciones del pasado, de manera que es posible la convivencia de una relación pública dominante y otra relación pública subordinada, sin que implique necesariamente la desintegración del vínculo entre entidades contenido en la relación subordinada. A su vez, esa probabilidad "al azar" puede estar sujeta a participar de valores determinados por una función de tercer nivel.

La convivencia puede ser posible gracias a que la relación pública subordinada se encuentra fuera del radio de influencia o intereses de acción de la relación pública dominante. Eventualmente, en un proceso depredatorio piramidal en donde fuese satisfecho el principio de la concentración absoluta, la relación pública subordinada no tendrá un territorio marginado que ocupar y será eventualmente desintegrada.

Una relación pública predatoria puede desintegrar las relaciones subordinadas dominantes de una segunda relación pública -dominante, subordinada, o no comparable-, si al hacerlo aumenta su capacidad predatoria. La percepción generalizada de la oportunidad de una ganancia predatoria moldea un cierto tipo de convivencia de relaciones con ciertas características.

Una relación pública está subordinada si esa relación puede ser desintegrada por una relación de jerarquía superior. Este universo de "relaciones de relaciones" habría sido en un comienzo disperso e inconexo, como un muro discontinuo o fisurado de carácter permeable; con el afianzamiento de la función de depredación, es decir, a medida que surgían cada vez colecciones mayores de relaciones subordinadas y entidades predatorias, las fisuras se habrían ido haciendo más estrechas, hasta dejar en claro que el proceso conducirá a un lugar en donde habrá, paradójicamente, una colección que contiene a todas las otras: una colección de relaciones públicas en donde todas aquellas relaciones posibles existentes serán susceptibles de ser desintegradas por un cuerpo central.

(IMAGEN 4)

Cada vez más son escasas las colecciones de relaciones públicas aisladas no caracterizadas, y todas, por grandes, extensas e inmensas que parezcan, están sujetas a una fuerza de conjunto que intenta abarcarlas en el radio de influencia de una colección subordinante.

La aspiración de una entidad pública predatoria es que todas las colecciones de relaciones llegaran a un orden total en donde para cada dos colecciones pudiera verificarse: una colección contiene a otra o viceversa, o ambas colecciones son iguales. Un orden total o imposición del totalitarismo mediante los mecanismos de progreso y bien común en el que ella, como entidad predatoria, se encontrará en situación tal que todas las otras relaciones públicas son sus subordinadas.

La felicidad del dead man walking se logra mediante el artificio de la esperanza, el mecanismo mediante el cual los padres inoculan en los hijos la ilusión de un bien común que requiere ser dosificado para su propio bienestar. Nuestros antecesores nos han legado el capital con el dinero falso de los billetes impresos. El bien común hace ya tiempo que fue destruido por la raza de los progenitores, anarquistas sesgados que en su pretensión de administrar se apartan del precepto central del anarquismo, que afirma que la administración pública es superflua pues el hombre es intrínsecamente bueno y no requiere "vigilancia". (5)

En el acto de la procreación los antecesores inoculan en su descendencia las relaciones públicas ya reconocidas, borrando la frontera entre lo propio y lo no propio.

En la distribución estadística de las gracias (4), en las combinatorias de adn, y en el cúmulo de posibilidades de integrar relaciones de subordinación que nos son entregadas a manera de gracias en el momento de nuestro nacimiento, existe alguna cosa de valor. El capital de las relaciones públicas objeto de la depredación de las entidades públicas depredatorias.

El artista verdadero se abandona al flujo de las relaciones públicas, y crea sus objetos como fetiches para unas nuevas relaciones públicas. Cada nuevo objeto producido afecta el universo de relaciones constituido, acumulando o liberando del lote individual una o varias relaciones subordinadas.

Las entidades públicas predatorias no han determinado la naturaleza e intensidad de un mundo de relaciones predatorias para el instante presente: la vasta extensión de las relaciones posibles parecería poseer también una estabilidad de equilibrio difícil de alterar; sin embargo, cuando una entidad nueva surge en el mundo de lo constituido (mediante, por ejemplo, un nacimiento) la tendencia será a encontrar su lugar en la estadística predatoria.

(IMAGEN 5)

A través de los procesos de paternidad la nueva entidad contiene la percepción estadística de su progenitor. Durante el desarrollo temprano de la nueva entidad, esta visión se fortalece, de manera que la probabilidad de inserción en el sistema de relaciones vigentes se realiza de acuerdo a la probabilidad predicha.

La inercia de lo que lo precede forja un actuar instantáneo a cada momento. Se consolida la tendencia al temprano reconocimiento de un estado de las relaciones, en donde, en movimiento azaroso de masas, la ilusión de un libre albedrío, de la igualdad de oportunidades y del derecho a la libertad individual son posibles y además, deseables y necesarias porque no sólo no afectan la distribución estadística del conjunto sino que proporcionan, en cambio, la esperanza de que el conjunto es efectivamente modificable. La idea de que el conjunto es modificable, y la promesa de la depredación en beneficio propio, brindan una senda casi inequívoca de acción y conceden una probabilidad para que la nueva entidad sea definida con sus rasgos de mayor estadística.

El conjunto de las relaciones es entonces la materia de la que está constituida una sociedad, y su definición dependerá entonces de la naturaleza de estas relaciones.

Bienestar, progreso y esperanza en un mundo de relaciones de vigilancia, parecen las cualidades de ese conjunto de relaciones que poseemos como único capital intangible común a todos los individuos.


(1) Inmenso: número finito que no puede ser calculado por la puesta en paralelo de todas las capacidades de cálculo digitales o análogas hasta ahora desarrolladas.
(2) El Ministerio versus el funcionario.
(3) "Identidades predatorias": Appadurai.
(4) La gracia: Van Parijs.
(5) Ideario Anarquista.


AGRADECIMIENTOS

Claudia Díaz Toledo, porque las modificaciones que propuso abrieron el texto hacia las relaciones públicas


SPONSORS

Basic Income Persue Endowment for the Arts
Ideario Anarquista

sábado, febrero 14, 2009

Tiempo de cerebro humano disponible

"La obligación de TF1 es ayudar, por ejemplo, a Coca-Cola, a vender su producto. Pero, para que un mensaje publicitario pueda ser asimilado, el cerebro del espectador debe estar disponible. Nuestros programas tienen por vocación hacer que esté disponible: es decir, divertirlo y distraerlo para prepararlo entre dos mensajes. Lo que vendemos a Coca-Cola es tiempo de cerebro humano disponible."

Declaraciones del presidente-director general de TF-1, la primera cadena de televisión comercial de Francia, Patrick Le Lay, citado por Jean-Noël Jeanneney, Director de la Biblioteca Nacional de Francia entre el 2002 y el 2006.