Manifiesto de relaciones públicas y clases de relaciones de lo público
Las predicciones del pasado sobre el tiempo presente acaso lograron algo más que simplemente enunciar una posibilidad para uno de los tantos órdenes posibles para el instante plenamente instantáneo: fueron más allá de señalar una posibilidad y le otorgaron la certeza. Le dieron al presente un orden entre varios posibles de la misma forma como las conjeturas que hoy se hacen acerca del futuro darán cuerpo y plena definición al tiempo presente del mañana.
El universo es exactamente igual a la variedad de las conjeturas que el hombre pueda hacerse sobre él.
Parece válido afirmar que las leyes de la física valen para todo el espacio tanto como afirmar lo contrario, pues no existe prueba concluyente de que en un universo de extensión inmensa y de tiempo inmensamente (nota 1) extenso han de sostenerse las constantes sobre las que el hombre apoya el conocimiento de su entorno precariamente inmediato.
Sin la certeza de la omnipresencia y vigencia eterna del pensamiento lógico parecería lógico plantear:
Las relaciones públicas entre las diversas entidades son la causa de la existencia de las entidades públicas, ya sean físicas, de fuerzas, de materia infinitesimal, o imperceptibles por todos los medios de observación humana.
Ser imperceptible por todos los medios de observación significa agrupar teóricamente todos los modos de observación hasta ahora desarrollados y todos los modos por desarrollar, y definir a partir de ese conjunto el conjunto de todo lo observable directamente o a través de prótesis tecnológicas -y acaso conceptuales- y luego, una vez establecida esta colección inmensa, abrir la posibilidad de eventos y singularidades por fuera de la colección ya identificada.
El mundo plenamente instantáneo es la percepción y la vivencia del estado de la colección de todas esas relaciones públicas en un momento dado, y tan solo un orden posible del cosmos de lo relacionado. Ya sea que estas entidades públicas sean materia infinitesimal, relaciones o individuos, las relaciones públicas bajo mecanismos de copia, permutación y mutación, producen nuevas relaciones públicas. Las entidades públicas entonces aparecen como soporte necesario de las relaciones públicas.
Si se ha perdido toda fe en el pensamiento lógico entonces parecería innecesario invocar una demostración rigurosa (por ende, demostración lógica) de las limitaciones del pensamiento lógico. Si no se ha abandonado del todo el pensamiento lógico, es decir, si no se parcela el pensamiento entre lógica y otra cosa, otra categoría, entonces...
El ser humano no descubre el universo, lo inventa con su percepción. Inventa las relaciones públicas.
En una relación de dos relaciones públicas la relación desintegrada o susceptible de ser desintegrada es la relación subordinada. La relación sobreviviente, que no puede ser desintegrada, es decir, aquella en la que el vínculo o asociación entre elementos o entidades que ella contempla no puede ser desintegrado, es la relación dominante. (nota 2)
Las relaciones parten en primera instancia de los apareamientos entre entidades físicas, entre dos o más objetos, entre individuos y objetos, entre dos individuos, entre un individuo y una relación, entre dos relaciones, entre entidades públicas. Una vez constituido un primer mundo de relaciones físicas, las relaciones se constituyen en entidades públicas para nuevas relaciones, generando niveles cada vez más distantes, de mayor complejidad, que comprenden por inclusión las relaciones de menor nivel.
El propósito más alto del advenimiento de una entidad pública es la modificación de las relaciones establecidas. Un advenimiento no trivial -a menudo causa de una revolución- es una modificación no trivial en la cantidad de relaciones públicas subordinadas.
A menudo, la revolución promete una disminución en las relaciones públicas de subordinación constituidas y se convierte así en una entidad nueva que establece en torno suyo nuevas relaciones dominantes en medio del universo de relaciones configurado antes de su advenimiento. En frecuencia estadística las entidades públicas son creadas por obediencia a una relación que implica rutinariamente su duplicación. Las revoluciones son contrarrevoluciones cuando en algún momento en el curso de su desarrollo instauran más relaciones subordinadas de las que prometían desinstaurar.
Una entidad pública depredatoria (nota 3) está involucrada en una serie extensa de relaciones dominantes, y es tanto más depredatoria como mayor sea el número de relaciones públicas dominantes a las que se encuentra vinculada. Es depredatoria absoluta si posee el poder suficiente para convertir en relación subordinada toda otra posible relación configurada o por configurar, si no existe relación que pueda convertirla en relación subordinada. La característica principal de toda entidad predatoria es que posee el impulso para ser predatoria absoluta.
Una entidad pública es más depredatoria que otra si en la interacción de las relaciones asociadas a las dos, la colección de todas las relaciones dominantes asociadas a una de las entidades logra desintegrar la colección de todas las relaciones dominantes asociadas a la otra entidad. El orden de la depredación, en términos de un orden que sugiere la precisión de la matemática puede ser parcial o total. La depredación total se instituye cuando se instaura un orden total. En el orden total, cada dos elementos son susceptibles de ser ordenados en una lista lineal de acuerdo a su capacidad predatoria. Se establecen así las clases de relaciones de lo público.
La ley estadística en el advenimiento de las relaciones públicas nuevas es la ley de la depredación. Estadística en dos niveles. En un primer nivel este tipo de relación se presenta ante cada nuevo aparato perceptivo como el tipo de relación más frecuente. En el otro nivel, las relaciones predatorias (o funciones predatorias) hacen parte del dominio de una función de probabilidad según la cual pueden o no desintegrar a una relación pública subordinada.
Existe una probabilidad que puede ser interpretada como fijada al azar, o por la interacción de todas las relaciones en concurso, o por las predicciones del pasado, de manera que es posible la convivencia de una relación pública dominante y otra relación pública subordinada, sin que implique necesariamente la desintegración del vínculo entre entidades contenido en la relación subordinada. A su vez, esa probabilidad "al azar" puede estar sujeta a participar de valores determinados por una función de tercer nivel.
La convivencia puede ser posible gracias a que la relación pública subordinada se encuentra fuera del radio de influencia o intereses de acción de la relación pública dominante. Eventualmente, en un proceso depredatorio piramidal en donde fuese satisfecho el principio de la concentración absoluta, la relación pública subordinada no tendrá un territorio marginado que ocupar y será eventualmente desintegrada.
Una relación pública predatoria puede desintegrar las relaciones subordinadas dominantes de una segunda relación pública -dominante, subordinada, o no comparable-, si al hacerlo aumenta su capacidad predatoria. La percepción generalizada de la oportunidad de una ganancia predatoria moldea un cierto tipo de convivencia de relaciones con ciertas características.
Una relación pública está subordinada si esa relación puede ser desintegrada por una relación de jerarquía superior. Este universo de "relaciones de relaciones" habría sido en un comienzo disperso e inconexo, como un muro discontinuo o fisurado de carácter permeable; con el afianzamiento de la función de depredación, es decir, a medida que surgían cada vez colecciones mayores de relaciones subordinadas y entidades predatorias, las fisuras se habrían ido haciendo más estrechas, hasta dejar en claro que el proceso conducirá a un lugar en donde habrá, paradójicamente, una colección que contiene a todas las otras: una colección de relaciones públicas en donde todas aquellas relaciones posibles existentes serán susceptibles de ser desintegradas por un cuerpo central.
Cada vez más son escasas las colecciones de relaciones públicas aisladas no caracterizadas, y todas, por grandes, extensas e inmensas que parezcan, están sujetas a una fuerza de conjunto que intenta abarcarlas en el radio de influencia de una colección subordinante.
La aspiración de una entidad pública predatoria es que todas las colecciones de relaciones llegaran a un orden total en donde para cada dos colecciones pudiera verificarse: una colección contiene a otra o viceversa, o ambas colecciones son iguales. Un orden total o imposición del totalitarismo mediante los mecanismos de progreso y bien común en el que ella, como entidad predatoria, se encontrará en situación tal que todas las otras relaciones públicas son sus subordinadas.
La felicidad del dead man walking se logra mediante el artificio de la esperanza, el mecanismo mediante el cual los padres inoculan en los hijos la ilusión de un bien común que requiere ser dosificado para su propio bienestar. Nuestros antecesores nos han legado el capital con el dinero falso de los billetes impresos. El bien común hace ya tiempo que fue destruido por la raza de los progenitores, anarquistas sesgados que en su pretensión de administrar se apartan del precepto central del anarquismo, que afirma que la administración pública es superflua pues el hombre es intrínsecamente bueno y no requiere "vigilancia". (nota 4)
En el acto de la procreación los antecesores inoculan en su descendencia las relaciones públicas ya reconocidas, borrando la frontera entre lo propio y lo no propio.
En la distribución estadística de las gracias (nota 5), en las combinatorias de adn, y en el cúmulo de posibilidades de integrar relaciones de subordinación que nos son entregadas a manera de gracias en el momento de nuestro nacimiento, existe alguna cosa de valor. El capital de las relaciones públicas objeto de la depredación de las entidades públicas depredatorias.
El artista verdadero se abandona al flujo de las relaciones públicas, y crea sus objetos como fetiches para unas nuevas relaciones públicas. Cada nuevo objeto producido afecta el universo de relaciones constituido, acumulando o liberando del lote individual una o varias relaciones subordinadas.
Las entidades públicas predatorias no han determinado la naturaleza e intensidad de un mundo de relaciones predatorias para el instante presente: la vasta extensión de las relaciones posibles parecería poseer también una estabilidad de equilibrio difícil de alterar; sin embargo, cuando una entidad nueva surge en el mundo de lo constituido (mediante, por ejemplo, un nacimiento) la tendencia será a encontrar su lugar en la estadística predatoria.
A través de los procesos de paternidad la nueva entidad contiene la percepción estadística de su progenitor. Durante el desarrollo temprano de la nueva entidad, esta visión se fortalece, de manera que la probabilidad de inserción en el sistema de relaciones vigentes se realiza de acuerdo a la probabilidad predicha.
La inercia de lo que lo precede forja un actuar instantáneo a cada momento. Se consolida la tendencia al temprano reconocimiento de un estado de las relaciones, en donde, en movimiento azaroso de masas, la ilusión de un libre albedrío, de la igualdad de oportunidades y del derecho a la libertad individual son posibles y además, deseables y necesarias porque no sólo no afectan la distribución estadística del conjunto sino que proporcionan, en cambio, la esperanza de que el conjunto es efectivamente modificable. La idea de que el conjunto es modificable, y la promesa de la depredación en beneficio propio, brindan una senda casi inequívoca de acción y conceden una probabilidad para que la nueva entidad sea definida con sus rasgos de mayor estadística.
El conjunto de las relaciones es entonces la materia de la que está constituida una sociedad, y su definición dependerá entonces de la naturaleza de estas relaciones.
Bienestar, progreso y esperanza en un mundo de relaciones de vigilancia, parecen las cualidades de ese conjunto de relaciones que poseemos como único capital intangible común a todos los individuos.
Pablo Batelli
Notas:
(1) Inmenso: número finito que no puede ser calculado por la puesta en paralelo de todas las capacidades de cálculo digitales o análogas hasta ahora desarrolladas.
(2) El Ministerio versus el funcionario.
(3) "Identidades predatorias": Appadurai.
(4) Ideario Anarquista.
(5) La gracia: Van Parijs
Agradecimientos
Claudia Díaz Toledo, porque las modificaciones que propuso abrieron el texto hacia las relaciones públicas
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