2. La *t*u*r*b*i*n*a del *a*v*i*ó*n*

Este iba a ser el primer párrafo de la bitácora:
“comienzo este diario –o bitácora- con la última imagen tomada durante este viaje: es la última imagen guardada en la tarjeta de memoria. Corresponde a una toma de la *t*u*r*b*i*n*a* en el momento en que el *a*v*i*ó*n* parece estar volando sobre los límites del extremo sur de Colombia, probablemente sobre la frontera con Ecuador. Se ven abajo los territorios cruzados de ríos y una vegetación que lucha entre un verde saturado y otro verde más ocre, como el que se produciría cuando la vegetación se cubre con el polvo y la tierra que lanzan al aire las aspas de los helicópteros. Dejándonos intuir la verdadera frecuencia de sus vuelos, abajo hay una grandísima extensión de vegetación que ha perdido su verde natural.”
Si la suspicacia fuera un privilegio podría haber pasado desapercibido el hecho de que el anterior párrafo no es el primer párrafo de la bitácora en su nueva versión. En cambio, me permite hacer un par de líneas acerca de volar, o mejor, de la *t*u*r*b*i*n*a.
La *t*u*r*b*i*n*a* del *a*v*i*ó*n* me ha sorprendido siempre por unas cuantas razones. Primera: soporta esfuerzos “descomunales” durante periodos muy largos de tiempo. A diferencia de las personas –dónde sólo algunas se alistan en una maratón- todas las *t*u*r*b*i*n*a*s* deben estar diseñadas para esfuerzos extremos. Si alguna no hace la maratón, un avión cae. Segunda: vistas de cerca, parecen frágiles a pesar de su tamaño, sobretodo cuando uno –desde la ventanilla del avión en vuelo- tiene el chance de leer un letrerito que está impreso encima de ellas: “no step”. La advertencia arroja la sospecha de que una fuerza equivalente al peso de un hombre aplicada sobre el extremo frontal de la *t*u*r*b*i*n*a* podría causar un daño grave. ¿Se desprendería acaso del ala del avión por la acción de una fuerza equivalente al peso de un ser humano ejercida en sentido igual al de la fuerza de gravedad?¿Cuál es la relación y juego de fuerzas entre el ala y la *t*u*r*b*i*n*a* en caso de turbulencias? ¿Está la junta entre la *t*u*rb*i*n*a* y el ala diseñada para recibir fuerzas solamente en una dirección? En tierra o en vuelo, la *t*u*r*b*i*n*a* parece estar siempre colgando del ala. Tercero: debido a que las *t*u*r*b*i*n*a*s* generan el avance a través de la succión me extraña no percibir ninguna distorsión visual alrededor de la entrada de aire; la visión debería sufrir algún tipo de interferencia ocasionada por los remolinos y los cambios de densidad en el aire. La ausencia de todo indicio de succión es especialmente sorprendente al atravesar las nubes, y solamente explicable si las nubes tuvieran la densidad de, por decir algo, un helado de vainilla. Si así fuera, supongo que muchos paracaidistas se habrían incrustado dentro de ellas como un esquiador debajo de una avalancha o habría viajeros “voladores” que harían excursiones caminando sobre las nubes.
En resumen, si consideramos que cada uno de los pasajeros es una delicada función (o máquina) de la experiencia, cuidadosamente refinada a lo largo de años, lo que más me sorprende es que con tanta naturalidad, con un exceso de tranquilidad que se aproxima o bien a la absoluta ignorancia o bien a una expresión de soberbia, dejemos descansar tal cantidad de máquinas de la experiencia en la capacidad de dos *t*u*r*b*i*n*a*s* y unos cuantos tornillos. Si la *t*u*r*b*i*n*a* falla, si se incrusta un helado gigante un su interior, si se para un fantasma sobre su “no step”, jamás se habrían escrito estas líneas (además de otras cosas).
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