miércoles, marzo 15, 2006

Gabriel Merchan se adscribe a la oficialidad

El día 13 de marzo de 2006 envié una breve nota al foro de discusión esferapública, espacio moderado por Jaime Iregui (http://www.esferapublica.org/nfblog/) . La intervención proponía una pregunta sobre los límites a las funciones de la Gerencia de Artes Plásticas del Instituto de Cultura y Turismo (IDCT) actualmente en cabeza de Jaime Cerón. Esta fué la intervención (no está editada y aparece un hilarante "entretrecruzado"):

"ESTADO Y MERCADO - CASO ILUSTRATIVO
Sin ánimo alguno de incitar a un ataque personal, sino mostrando una forma más en que las esferas del Estado y el Mercado se entretrecruzan, quiero hacer esta pregunta:
¿Le corresponde a un Gerente de Artes Plásticas del IDCT reseñar una exposición que tiene lugar en una Galería privada? ¿Qué pasaría si el Alcalde Garzón saliera haciendo comentarios sobre la bondades de Comcel?"
Firma: Pablo Batelli

Se cita un vínculo al servidor de El Tiempo en donde aparece una mención a una exposición de Bernardo Salcedo en la Galería Alonso Garcés y adjunto un comentario a la obra escrito por el teórico Jaime Cerón, Gerente de Artes Plásticas del Instituto Distrital de Cultura y Turismo: http://eltiempo.terra.com.co/REVISTAS/lecturas/2006-03-11/index.html. Existe un antecedente próximo a esta intervención, en este blog: "El Estado es el Mercado y el Mercado es el Estado" que también fué enviado a esferapublica (ver: http://chipcheapness.blogspot.com/2006/03/el-estado-es-el-mercado-y-el-mercado.html )

Esta intervención generó una rápida respuesta de Gabriel Merchán; su intervención apareció en el foro de discusión de Esfera Pública con fecha del 14 de marzo de 2006. Se titula "Mucho Ruido y Pocas Nueces", donde dice refiriéndose a las competencias de la Gerencia de Artes Plásticas lo siguiente:

"Si le corresponde. -y ojalá escribiese con más frecuencia. Lo que hace falta en este medio artístico nuestro es que se escriba sobre las obras. No me parace que por trabajar -o tener un contrato- con una institución del Estado nuestros teóricos se vean impedidos de escribir o de hacerlo únicamente para las curadurías que realizan. "

Y termina con este breve y contundente ataque personal:

"En resumen, tenemos demasiado Batelli y muy poco Cerón, Roca, Jaramillo, Iovino….
Gabriel Merchán
pd¿Y quien modera a Pablo Batelli?"
Firma: Gabriel Merchán


La intervención completa puede leerse aquí: http://www.esferapublica.org/nfblog/?p=105

Gabriel Merchán desconoce o quiere desconocer un par de hechos: en el caso que nos ocupa, la Galería privada es un espacio de venta de mercancías. Mercancías de arte pero al fín y al cabo, mercancías. Estas mercancías requieren para su cotización en el mercado alcanzar una condición legítima, como una acción bursátil en la que las personas depositan su confianza financiera. Cuando el comentario teórico de la curaduría aparece como factor de legitimidad vinculado al evento comercial el teórico aparece en el papel del publicista, es decir, del promotor de mercancías, del agente bursátil. Si este promotor es además el Gerente de Artes Plásticas del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, se estaría incurriendo en un doble nivel de conflicto: no solamente en el ejercicio enmascarado del aparato teórico para legitimar una acción de venta y sostener un valor bursátil, sino además en la intromisión de lo público en lo privado, es decir, dejaría lugar a la sospecha de que los recursos del Estado, que incluyen las capacidades intelectuales de sus administradores y el poderoso aparato financiero de gestión, operan a favor de los intereses particulares.

Es muy importante poner esta intervención de Merchán en el contexto de una discusión que desde hace varios años atraviesa a Esfera Pública, un lugar complejo que ha servido, entre otras cosas, como canal de expresión para algunas voces de disenso, de crítica a lo institucional, y para realizar una reflexión en torno a la vigencia y el rol de la oficialidad de las Artes en Bogotá y en Colombia. Su carácter es amplio y también ha servido como canal de la "oficialidad" y si ella no se expresa con mayor frecuencia se debe a que posee otros medios de penetración social, manejo de opinión y dominio de públicos, a causa de un franco desinterés por confrontar el disenso, o debido a que esa oficialidad tiene acaso una tarifa de expresión pública -está "cotizada" a su vez-. Sin descartar además las oportunidades que el pseudonimo le ofrece al discurso oficial para que este intente neutralizar toda insubordinación crítica señalándola como la forma reversa del canon.

A no ser que algún otro proponga un dato mejor aproximado el problema atravesó un punto de inflexión en su definición en los meses previos a septiembre y octubre del 2002 (esta es la fecha que figura en el segundo resumen de intervenciones de modus operandi: http://www.geocities.com/elmodusoperandi/resumen2.html) , en un intercambio de opiniones que aparece bajo el nombre de "Independencia e Institucionalización". Este intercambio tuvo lugar principalmente entre Jaime Iregui, Juan Andrés Gaitán, Bernardo Rengifo, y quien escribe esta nota, Pablo Batelli. El primer resumen de intervenciones realizado por el moderador puede consultarse aquí: http://www.geocities.com/elmodusoperandi/resumen1.html (que trataba sobre la relación entre institución y espacios independientes). Existe el antecedente, y es la pregunta lanzada por Jaime Iregui: "¿Qué opina Usted del medio artístico?". En mi visión incompleta de los hechos, la distancia entre la institucionalidad y la independencia, la cuestión sobre la administración y la posibilidad de una transgresión real, profundizan sustancialmente su desarrollo luego del intercambio mencionado, lo que estaría en acuerdo con el diálogo al que se hace referencia en el primer resumen de intervenciones de modus operandi realizado por Jaime Iregui; reitero, la mía no es la única visión, ni la visión "correcta".

Al decidirse por una definición permeable de los roles del Estado y optando por aceptar un círculo de confusión entre el ejercicio intelectual, a secas, y el ejercicio intelectual con miras a la legitimación mercantil de las mercancias del arte, algo que podríamos llamar el ejercicio de la "curaduría bursátil", Gabriel Merchán muestra las reales posibilidades del ejercicio del Poder y se adscribe tanto en sus métodos como con sus opiniones explícitas a las formas de operación de la oficialidad. Es en contra de estas formas de operación, del monopolio de la capacidad de toma de decisiones, de la administración del poder para beneficio propio en sus formas tangibles o intangibles, en contra de la administración de la representación, que me he situado durante estos últimos cuatro años. Lo he hecho como una posición plástica, como una acción en el medio, convencido de que el papel del artista y del intelectual no es adular los círculos de poder en espera de la concesión, ni es la gestión oficial, ni la gestión institucional, ni la acumulación de premios o becas, ni el éxito comercial, ni adelantar obra en función de parámetros definidos por instancias externas o por circunstancias de oportunidad. La convicción de que no estoy equivocado en mis cuestionamientos está vinculada a la observación de que estoy siempre en el lado mas débil de las partes en conflicto.

Pablo Batelli