El Estado es el Mercado y el Mercado es el Estado
Cuando se afirma que la función ideal del Estado es protegernos de las arbitrariedades del mercado se incurre en la ceguera de pensar que son hoy en día las instituciones del Estado las que nos protegen del mercado, desconociendo que el Estado presente está administrado por el mercado del que está llamado a defendernos según la forma de su definición.
En el Sistema Distrital de Cultura, por ejemplo, los grandes intereses económicos de la industria cultural tienen incidencia en el trazado de las políticas culturales con las que la administración dice estar defendiéndonos. Estas políticas terminan finalmente por incidir en la rentabilidad económica de las empresas con asiento en los consejos: ¿quién trazaría políticas en contra de sus propios intereses económicos?. No existe la línea divisoria entre la institución pública y mercado; oponer una cosa a la otra parece un uso perverso del miedo para legitimar la Administración en su estado presente, es decir, en la forma específica y transitoria -corroída- de la expresión de su definición permanente.
Con el recurso de la polarización ideológica y la expoliación del cliché del miedo al mercado se construye la imagen engañosa de un Estado benigno y liberador. Así se le concede legitimidad y poder de toma de decisiones a un Estado y a sus funcionarios se les otorga el estatuto de héroes de la "resistencia civil" (¿Un funcionario es un civil?). Esto hace más fácil el asalto del Estado por parte de los intereses personales.
¿Es el Estado otra cosa que un aparato de exhibición del discurso, legitimación y acción del mercado? ¿Está el Estado hoy, momento presente, verdaderamente protegiéndonos de las arbitrariedades del mercado? ¿Si el Estado nos protege de las arbitrariedades del mercado, quién nos protege de las arbitrariedades del Estado?
(A propósito de esta nota visite: "Bernardo Salcedo expone sus esculturas de catedrales con la particular técnica del bricolage" - por Jaime Cerón, Gerente de Artes Plásticas del IDCT en:
http://chipcheapness.blogspot.com/1990/01/bernardo-salcedo-expone-sus-esculturas.htmlo en la página del servidor del periódico EL Tiempo:
http://eltiempo.terra.com.co/REVISTAS/lecturas/2006-03-11/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2783467.html)
En el Sistema Distrital de Cultura, por ejemplo, los grandes intereses económicos de la industria cultural tienen incidencia en el trazado de las políticas culturales con las que la administración dice estar defendiéndonos. Estas políticas terminan finalmente por incidir en la rentabilidad económica de las empresas con asiento en los consejos: ¿quién trazaría políticas en contra de sus propios intereses económicos?. No existe la línea divisoria entre la institución pública y mercado; oponer una cosa a la otra parece un uso perverso del miedo para legitimar la Administración en su estado presente, es decir, en la forma específica y transitoria -corroída- de la expresión de su definición permanente.
Con el recurso de la polarización ideológica y la expoliación del cliché del miedo al mercado se construye la imagen engañosa de un Estado benigno y liberador. Así se le concede legitimidad y poder de toma de decisiones a un Estado y a sus funcionarios se les otorga el estatuto de héroes de la "resistencia civil" (¿Un funcionario es un civil?). Esto hace más fácil el asalto del Estado por parte de los intereses personales.
¿Es el Estado otra cosa que un aparato de exhibición del discurso, legitimación y acción del mercado? ¿Está el Estado hoy, momento presente, verdaderamente protegiéndonos de las arbitrariedades del mercado? ¿Si el Estado nos protege de las arbitrariedades del mercado, quién nos protege de las arbitrariedades del Estado?
(A propósito de esta nota visite: "Bernardo Salcedo expone sus esculturas de catedrales con la particular técnica del bricolage" - por Jaime Cerón, Gerente de Artes Plásticas del IDCT en:
http://chipcheapness.blogspot.com/1990/01/bernardo-salcedo-expone-sus-esculturas.htmlo en la página del servidor del periódico EL Tiempo:
http://eltiempo.terra.com.co/REVISTAS/lecturas/2006-03-11/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2783467.html)
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