viernes, agosto 27, 2004

zugzwang

ZUGZWANG
1. PRESENTACION
Cito un aparte de un texto que Víctor Manuel Rodríguez escribió con la intención de entregar a la revista Asterisco para su publicación:

"Quiero terminar con una cita de la intervención del artista colombiano Juan David Giraldo en Esfera Pública, una red en Internet para la discusión entre la comunidad de artistas, principalmente colombianos. Pienso que la comunicación sintetiza bastante bien algunos de los problemas que intento proponer: Son de agradecer las intervenciones que buscan sacudir un poco la avalancha de cochecitos de dulces, busetas bonitas, ñeros como pinceles y vendedores ambulantes como monalisas que han llovido sobre el arte local. Así como Ana Mercedes Hoyos se "pidió" las palenqueras y Gordillo los "gamines setenteros" las nuevas promociones se van atrincherando detrás de cada uno de los dramas callejeros. Uno ya se adueña del interior del degradado bus ejecutivo, otro de la vendedora de dulces de buseta, el de más allá ya le echó el ojo a la greña del ñero. Y así se van convirtiendo esos dramas en plusvalía artística y económica de nuestra fauna artística. Sin negar los vínculos del arte y lo social, vale la pena preguntarse si la apropiación de esas imágenes no forma simplemente parte de la cadena de explotación que tiene a los ñeros convertidos en ñeros y a las busetas en monstruos. Así que no pavimenten jamás las calles, porque hay unos huecos divinos en la carrera 16 que me pido yo.Víctor Manuel Rodríguez, Agosto, 2004"

Tomado de: "El retorno de lo local: representación y prácticas artísticas latinoamericanas", por Víctor M. Rodríguez

A continuación hago cita del texto original que aparece en esfera pública al que hace alusión la cita anterior:

"En el son de agradecer las intervenciones de Mancera, Batelli y los aportes de Iregui para sacudir un poco la avalancha de cochecitos de dulces, busetas bonitas, ñeros como pinceles y vendedores ambulantes como monalisas que han llovido sobre el arte local. Así como Ana Mercedes Hoyos se "pidió" las palenqueras y Gordillo los "gamines setenteros" las nuevas promociones se van atrincherando detras de cada uno de los dramas callejeros... Uno ya se adueña del interior del degradado bus ejecutivo, otro de la vendedora de dulces de buseta, el de mas allá ya le echó el ojo a la greña del ñero... y así se van convirtiendo esos dramas en plusvalía artística y económica de nuestra fauna artística. Sin negar los vinculos del arte y lo social, vale la pena preguntarse si la apropiación de esas imágenes no forma simplemente parte de la cadena de explotación que tiene a los ñeros convertidos en ñeros y a las busetas en monstruos. Así que no pavimenten jamás las calles porque hay unos huecos divinos en la carrera 16 que me pido yo. Palindro-meando digo O YO HOYOUnos a otros se dirán A TI GANE GAMIN (IMAGEN AGITA)Juan David Giraldo" (esfera pública, 17 de julio de 2004)

A excepción de las diferencias de formato y del palíndromo final pregunto: ¿Se aprecian otras diferencias? (Punto cero: en la cita de Víctor Manuel se omiten tres nombres)

2. SUBDESARROLLO
En primer término, voy a limitarme a lanzar sobre el paño blanco de la página una serie de palabras que habrán de servir como jugadas iniciales para una nota de respuesta al asunto de la "glocalización": photoshop en la cabeza, gárgolas, "En Colombia no existe la exclusión" (título para una postal – acción plástica), "la censura no existe mi amor", derecho de cita, Liverpool, Asterisco, poner textos a la altura de mis textos, no dar publicidad a la voz del contradictor, zar del Salón Nacional, arte, revoluciones institucionales, alternatividad artística, alternatividad legal, impunidad, manejo del poder, vencedores y vencidos, contexto, depuración del contexto, depurémosnos del rival haciéndolo invisible, el rival es el contexto, el arte oficial es el arte es oficial.. En el más delicioso estilo notarial – ya característico de estos lugares- voy a establecer un segundo término: ¿Cómo me sacudo este dolor de cabeza? Una, dos, tres pepas de advil ("dead vil") pero el dolor aún persiste. ¿Voy a seguir la estrategia de Baudelaire en el caso de la referencia al bibliotecario obstrusivo en la vida de Poe –esto como estrategia de largo plazo? A corto plazo, debo señalar la manera tendenciosa y sesgada como la zar gárgola Víctor Manuel Rodríguez ha glocalizado una cita de Juan David Giraldo en la revista Asterisco – sede Liverpool. Para el largo plazo aparecerá un texto en donde todos seremos accesorios de una idea.
Tercer punto: sobre los derechos morales y patrimoniales de un texto: habría que decir que en este momento paradójico de la disolución del autor , los primeros son inalienables, aunque los segundos pueden transferirse (de hecho, este es todo el meollo de los problemas del derecho de autor, no lo moral, sino las implicaciones patrimoniales, la pregunta ¿quién tiene "derecho" a los derechos de autor?) De manera que contra una cita "zar gargólica "glocalizada"" –ojo a las dobles comillas- sólo puede oponerse la voz del autor; y tal vez ni tal cosa pueda hacerse, debido a que la gárgola ha tenido la precaución de evitar las comillas y extender hasta lo máximo de lo posible las fronteras del derecho de cita. El asunto no es si se usa o no el photoshop para editar las imágenes y que queden "bonitas"; el problema más serio es utilizar el photoshop para editar las ideas, para escribir un texto, para dejar en la sombra de la omisión los nombres que nos estropean el brillo, contraste, tono y saturación de nuestros textos; que nos demuestran con su palpable y férrea existencia que nuestro sistema de discurso no es mas que una articulación frágil y falible en la que hemos depositado una fe religiosa estropeada por la racionalidad del silogismo. Hay que eliminar todo aquello con lo que los "niveles automáticos" del photoshop no pueden lidiar –colores a 8 bits y no a "profundidad film bits"-, aquello que pueda perturbar la inmaculada página impresa de la revista, dañarnos el "dossier" (¿buen tema para una publicación?), atenuar el impacto glocalizado de mis palabras en los extramuros de la aldeita bogotana. Hay que utilizar la herramienta pincel, clonar, editar, redimensionar, pixelar, filtrar, suavizar y enfocar, para evitar que se escuche la voz del contradictor o aún mejor, hacerla sonar como si fuera nuestra propia voz: "nos tragamos tu voz y la regurgitamos con nuestro aliento". Hay que depurar, extraer, sacar de contexto con el criterio formado: "no estamos exentos de los riesgos de nuestra mirada selectiva; toda obra de arte es un proceso de depuración". No existe un texto contradictor que no posea al menos una frase que sacada de contexto no pueda servirnos a favor de nuestra posición. Edición; no pensamos, sólo editamos. A veces la obra es el contexto; pero la obra sin el contexto resulta en una resta paradójica, en donde contexto menos contexto es igual a obra. Vaya dilema no solo posible con las palabras, sino verificable a través de las acciones. Basta mirar "las obras" (o restar los contextos). Entonces presento a continuación la cita textual del comentario realizado por Juan David Giraldo en esfera pública y la cita textual en la forma estetizada en que la glocaliza la gárgola, para su exportación a Liverpool por intermedio de la revista Asterisco, libre de impurezas "glocales":(en la versión original de este escrito las citas aparecían en este lugar; en esta versión, remito al lector a mirar -si lo desea- el encabezado, nuevo territorio de citas)
En Colombia no existe la exclusión porque –en la forma mas perfecta de la tautología- el excluido no existe. No existe luego no puede ser excluido: ¿Cómo excluir lo que no existe? No aumenta el desempleo, sino la cantidad de gente que busca empleo. ("¿Qué podemos hacer, prohibirle a la gente que salga a buscar trabajo?" Inútil divagar, la respuesta es conocida)Entonces la gárgola se justificaría:-Ud. no existe, yo borré su nombre del texto. Es mi derecho de cita. Como no existe, no puedo excluirlo. Borrar el nombre es la última acción a la que se resiste el personaje churro Daniel Day Lewis(¿?)... (tarea para el lector, si lo desea: verificar el nombre del personaje y el actor) en la adaptación cinematográfica (recomendada) de la novela de Nathaniel Hawthorne "Las brujas de Salem". Acepta predicar como si fueran verdaderas una sarta de mentiras para salvar la vida frente a la poderosa inquisición pero no puede someterse a dejar por escrito las palabras que ya ha dicho frente a numerosos testigos, porque esa última humillación equivale a perder el nombre, lo único propio verdadero que todavía posee. Lo que Ud. le ha quitado a tres personas en la cita selectiva que realizó para la revista Asterisco: les ha quitado el nombre; así de sencillo, el nombre, nada más que el nombre. Lo ha "retirado", seleccionado, borrado, tachado, depurado.... Y aún así, a lo largo de su texto, intenta reivindicar los vínculos del arte y lo social –señalando a un artista y una obra que escaparían a la "cadena de explotación" sobre la que se ha venido discutiendo a través de los canales de esfera pública-, pero acude a los trucos y mecanismos contrarios a aquellos a los que exalta en su reivindicación del arte socialmente comprometido en el curso de la realización de dicha reivindicación: ¿Espera entonces liberarse de la crítica de que la exhibición de dichos vínculos parece más una estrategia publicitaria –del artista- y autopublicitaria –suya- que de acción propiamente plástica o social? ¿Con esta misma comodidad –derecho de cita- se ajustan, excluyen y premian los participantes en un Salón Nacional?Así se come Ud. la bomba atómica, como los marcianos de "Mars Attack" en la película del realizador y escritor Tim Burton y la regurgita. Sólo que a diferencia de los frágiles marcianos que se revientan graciosamente como palomitas de maíz sangrientas dentro de sus escafandras de vidrio con la frecuencia de resonancia de Tom Jones (¿?), Ud. es tan hábil que casi logra convencernos de que es el descubridor del principio atómico. Lo admiro.
No se confunda, que esta forma de citar que Ud. ha practicado lo afianza como representante de una de las fuerzas más reaccionarias en el panorama plástico nacional, que a través del eufemismo de la apropiación establece los mecanismos de explotación que pretende desmantelar con sus textos y ensayos teóricos. Predica la alternatividad plástica como si fuera realmente una práctica alternativa pero cuyo sabor "oficial" resulta incuestionable. Usted es oficial –como el salón-, por ende no puede ser alternativo. Más claro y verdadero sería establecer de una buena vez la dictadura y la explotación a mansalva, en lugar de intentar justificarla con posiciones intelectuales que se presumen de vanguardia y libertarias. Incluso, Ud. lo sabe, la libertad es espantosa cuando es obligada. (Y si no se ríe, le pego).
El problema de un sistema inclusivo es que el sistema se torna automáticamente exclusivo con la exhibición de un único caso de exclusión; mi autodenominada "exclusión" no es un llamado lastimero a la inclusión sino una demostración de la profunda contradicción ideológica del sistema o sistemas "de inclusión"; el corolario de esta observación avanza sobre los sistemas "representativos", pues los "excluidos" deben estar "representados", pero, paradoja, ¿como puede "representar" a "los excluidos" alguien que ha quedado "incluido"? Su accionar queda enteramente demostrado a partir de los criterios para la depuración, presentación, colocación y disposición "estética", "esterilizada" y "cómoda" de los textos de esfera pública... "Bebemos de la fuente, pero ocultamos la fuente: es imposible saber de dónde proviene la gota de lluvia que sale a través de la boca de las gárgolas". Este es el paralelo del compromiso social que Ud. propone."Faltaba mas que mi texto inmaculado se viera contaminado con tan espúreo contexto. El contexto es glocal, mi texto es Liverpulizable" es una posición de quienes nos han metido por los ojos, a la fuerza, y contra nuestra voluntad los discursos de la libertad. Así han actuado las fuerzas de ocupación en Iraq: para liberar al pueblo oprimido. En las noches, presa del insomnio, rezo: "¿gárgola, gargolita, donde estás para darme la libertad? Y ella responde: o yo hoyo. A ti gane gamin (imagen agita)" La disolución del autor no puede hacerse en contra de los deseos del autor –no es un proceso inevitable, sino electivo- en una acción de intenciones colectivas y en nombre de nuestro "bienestar, progreso plástico e inserción internacional", sino estrictamente desde motivaciones íntimas, desde "una necesidad interior". Y si no surge, pues no surge...
Propongo a los interesados realizar un Salón Nacional en Blanco, sin lugar, sin obras, sin artistas, sin espectacularidad, sin evento, sin salón... con la doble intención de señalar la profunda desconexión del arte con lo social, para protestar por el monopolio de las definiciones "contemporáneo", "social", "arte" y afines o conexas que ejercen las gárgolas y los aúlicos en Bogotá, y para cuestionar la vigencia del arte, entendida como profesión que debe ajustarse a los esquemas de las instituciones. Si es cierto que las obras hablan tan solo de sus autores*, el salón nacional constituye un ejemplo de una biblioteca de pobre elocuencia de las biografías oficializadas.

3. CONCLUSION: Zugzwang, o zugzwang al zugzwang, o zugzwang al zugzwang al zugzwang.... (You choose)

Pablo Batelli