somos una nación "drug"
La verdad, creo que es tan terrible acudir al desastre que sucede en nuestras selvas y montañas para aumentar la circulación de la National Geographic, como es banal e inofensivo el llamado a la dignidad nacional que se propone como reacción. Es apenas de perogrullo que Colombia es una nación cocalera; aquí aparecen todas las instancias del conflicto: producción, distribución, consumo y lavado. También, ponemos casi toda la sangre en la dichosa "guerra a las drogas". Sin embargo aquí se queda muy poco del dinero del total del negocio: de todos modos un derrame de capital suficientemente grande como para justificar los esfuerzos descomunales que hace el imperio por colocar nuevamente ese capital dentro de sus fronteras. El problema es quién se queda con la plata del negocio, no si el negocio existe o no existe dentro de nuestras sacras y dignísimas fronteras. Y por supuesto, es mejor que los ataques chauvinistas sean respondidos sin argumentos chauvinistas ni reacciones nacionalistas. No basta negar el fenómeno para darle solución. Desde los años 80 el problema ha crecido en intensidad y ha decrecido en visibilidad -los capos son más discretos y no persiguen la destrucción del Estado, sino su asimilación-. Entre otras cosas, es lógicamente predecible que el negocio vaya en aumento, debido a la pésima distribución interna de la riqueza en un país como Colombia. (¿Resurge Van Parijs y el ingreso básico incondicional?) ¿Cómo explicar que una importación de 140 camionetas 4 x 4 último modelo sean vendidas en Bogotá en el prodigioso lapso de tres (3) días? ¿Cuántas horas cátedra -sin incluir los alevosos descuentos por concepto de leyes 100 y abusos parecidos- tendría que trabajar un maestro para pagar siquiera el aire acondicionado de la dichosa camioneta de corte futurista? Trescientos años de trabajo honesto no alcanzarían para comprar cinco de estas camionetas y apartamentos de 500 m2 a $2,800,000 m2 (US $ 1,000). Es sencillo, es muy sencillo, inferir que esos capitales provienen de otros circuitos. Con excepciones del 1%, ¿quiénes otros pueden pagar las cuentas exhorbitantes de los sofisticados asaderos que se encuentran llenos a reventar de clientes en las afueras de Bogotá? ¿Cómo explicar que las calles de Bogotá estén saturadas de "correteados" cuyas parcelas son nuevos campos de siembra de droga? ¿Acaso la gente se "corretea" sola? Son mas desastrosas las consecuencias de la guerra a las drogas que el problema mismo generado por el consumo, excepto, claro está, cuando uno es tan oportunista que le endosa los males propios a un tercero; por culpa de la cruzada moral los colombianos debemos trabajar con la espalda doblada como una manguera para sostener tres ejércitos armados (los colombianos sabríamos nombrarlos) y lidiar toda la inseguridad y sensación de zozobra derivadas. Lo que resulta mas fructífero a la especulación propuesta por el capital que intentar lidiar con los problemas de educación y salud de la población adicta (aunque se puede especular por ambos caminos a la vez)
Dado que los cambios reales parecen solo posibles a través del voto -ojalá España no defraude-, sería hora de preguntarse si los colombianos tendríamos las agallas de elegir un presidente que abiertamente propusiera la legalización de la droga. Aunque el eje del bien decidiera hacer su santa voluntad. (Si ya la está haciendo...)
pablo batelli
Dado que los cambios reales parecen solo posibles a través del voto -ojalá España no defraude-, sería hora de preguntarse si los colombianos tendríamos las agallas de elegir un presidente que abiertamente propusiera la legalización de la droga. Aunque el eje del bien decidiera hacer su santa voluntad. (Si ya la está haciendo...)
pablo batelli
<< Home