la retórica de la responsabilidad
Sobre Martin Chip Cheapness y la Responsabilidad Ortográfica
A pesar de que la traducción de sus apellidos materno y paterno vendría a ser algo así como Barato Baratura –con implicaciones tecnológicas, por ejemplo, chip de bajo costo-, Martín se preciaba de haber logrado un Doctorado en Ortografía y Filosofía Necrológica. Cómo lo había logrado era algo cercano a un enigma absoluto: porque para poder colgar en la pared de su estudio el cartón que impresionaba a sus visitantes ávidos de expresiones conceptuales se habían sumado no dos, ni tres, sino una cascada infinita de casualidades que le habían ayudado a cruzar el charco.
Su trabajo consistía en recibir periódicamente en su estudio a un grupo de pequeños y selectos visitantes a quienes les cobraba una cifra astronómica de dinero; de cualquier manera, eran pocos los privilegiados y no faltaban aquellos que pagaban una fortuna por gozar de la suerte de recibir del cielo una cagada de pájaro. Quienes querían su compañía y escuchar la emisión en voz alta de sus valiosos conceptos, debían pagar. Pagar; y hacerlo generosamente, pues Martín gastaba enormes presupuestos investigando mecanismos muy sofisticados de manipulación genética para generar Marilyn Mansons en forma seriada. Su principal objetivo consistía en eliminar de manera genética las dos últimas costillas que le impiden a los hombres realizarse una autofelación; es decir –a casi todos- porque algunos requieren de dos o cuatro costillas más en orden de impedirla.
Si algo le enfurecía a Martín era ser llamado "intel". Algunos le denominaban de esta forma para restregarle que no era en verdad un hombre "ínteglo" - es decir, Chip Cheapness sería para ellos Cheap Cheapness-, pero las críticas poca mella podían lograr en su institucionalizada reputación. Pero la pregunta era: ¿cómo había logrado llegar hasta la cúspide del mundo conceptual?En sus épocas de rosado colegial, antes de la serie de accidentes que lo redecoraron hasta convertirlo en un artista conceptual, Martín se cruzó por primera vez con una profesora que habría de marcar su destino. La profesora había llegado desde la Antártida, luego de una profunda investigación en la semántica del chigüiro descontextualizado. Allí existía una red entera de universidades algunas de las cuales proponían métodos revolucionarios de aprendizaje: uno de estos métodos se denominó la "responsabilidad ortográfica". El sistema era extremadamente sencillo: dado un tema de lectura, el cincuenta por ciento de la nota final dependía de la corrección ortográfica del texto y el otro cincuenta por ciento final dependía de la pertinencia de las respuestas en relación al tema. Pronto, Martín notó que tenía unas dotes naturales para el desempeño responsable y correcto en el área ortográfica. Esto le simplificó la vida, pues no requirió durante todo su desempeño como bachiller de la lectura de más de las primeras veinte páginas de cada libro; así se aseguraba de sacar el uno sobre cinco en pertinencia temática que al ser promediado con el cinco obtenido en el área de "responsabilidad ortográfica" le garantizaba el tres de promedio que obtuvo a lo largo de todos sus años.
Al parecer "la responsabilidad ortográfica" era una doctrina que se había instaurado en todas las áreas de enseñanza –incluso en aquellas donde podría sonar extravagante, como física, química, matemática, biología, estética, crítica de arte- de manera que con escaso conocimiento de la materia pero con unas muy desarrolladas habilidades ortográficas, Martín logró obtener un histórico tres plano aclamado, caso nunca antes presentado en la historia del colegio. Desde aquí empezó a adquirir fama como artista conceptual. En su momento pocos profesores se manifestaron en contra del sistema, aunque todos coincidieron en señalar el fracaso cuando el proyecto estaba probadamente hundido.
Sucede en este punto la cascada de casualidades; los sistemas de la "responsabilidad ortográfica" empiezan a instaurarse como modelos de enseñanza en estado de prueba en todas las universidades a las que acude Martín; es cierto que dichos experimentos prueban sus debilidades en el primer día de su ejecución, pero para Martín es siempre ese primer día aquel en el que debe –por capricho del azar- rendir examen. Logra otra vez, un tres plano aclamado, y conceptualiza el tres como el ideal del estudiante superdotado. Logra majísteres, dotorados, y posdotorados con su "responsabilidad ortográfica". Por supuesto, a medida que su ignorancia quedaba más al descubierto, mayor era su reputación como artista conceptual; aquello que él poseía era tan sólo lo que los demás suponían que tenía. Hasta que el día llegó: preguntado sobre el significado de la expresión "flora necrológica" respondió:-producto cultural de naturaleza violenta generado en los territorios ecuatoriales para su exportación a los hambrientos mercados del primer mundo; generalmente viaja acompañado de imágenes alusivas a la identidad ecuatorial y de objetos tales como la panela villetana y la bandeja paisa.
Preguntado sobre la naturaleza crítica de la "flora necrológica", respondió:-no entiendo su pregunta; flora necrológica es también la imagen televisiva de la violencia que al mismo tiempo que hace la denuncia requiere de la situación que denuncia para poder hacer ejercicio de su función y acumular poder e influencia. A veces, uno sospecha que ellos mismos contribuyen a la expansión de la situación que denuncian, porque de ella se lucran. "Follow the money", se dice en el argot.
Preguntado sobre sus dotorados en "responsabilidad ortográfica" nos señaló en tono sincero las partes que dieron lugar a esta nota. Sin embargo, luego de su primer y único acto de sinceridad, sin importar lo difícil que resultara debido a su aparatosa silla de ruedas, una camada de hombres dotos realizó la proeza más extrema en la historia de la humanidad: crucificar a un hombre sin liberarlo de su silla de ruedas.
Pablo Batelli
PD. Al grupo nadieopina: Me encantaría tener el privilegio de ganarme la beca en dólares a la que Uds. han convocado para tener aunque sea un pequeño presupuesto con el cual invitar a comer chigüiro a Catalina Vaughan. Ya tengo visto el sitio y me parece estupendo pero me gustaría hacerles una pregunta: ¿Sería válido como proyecto simplemente solicitar que me regalen la plata? Como Uds. entenderán, tan sólo el proyecto valdría casi más de los diez dólares de premio y no me quedaría ni siquiera para invitarla a una "baby nest chigüiro", ni qué decir de organizar muestra y todo lo demás.
A pesar de que la traducción de sus apellidos materno y paterno vendría a ser algo así como Barato Baratura –con implicaciones tecnológicas, por ejemplo, chip de bajo costo-, Martín se preciaba de haber logrado un Doctorado en Ortografía y Filosofía Necrológica. Cómo lo había logrado era algo cercano a un enigma absoluto: porque para poder colgar en la pared de su estudio el cartón que impresionaba a sus visitantes ávidos de expresiones conceptuales se habían sumado no dos, ni tres, sino una cascada infinita de casualidades que le habían ayudado a cruzar el charco.
Su trabajo consistía en recibir periódicamente en su estudio a un grupo de pequeños y selectos visitantes a quienes les cobraba una cifra astronómica de dinero; de cualquier manera, eran pocos los privilegiados y no faltaban aquellos que pagaban una fortuna por gozar de la suerte de recibir del cielo una cagada de pájaro. Quienes querían su compañía y escuchar la emisión en voz alta de sus valiosos conceptos, debían pagar. Pagar; y hacerlo generosamente, pues Martín gastaba enormes presupuestos investigando mecanismos muy sofisticados de manipulación genética para generar Marilyn Mansons en forma seriada. Su principal objetivo consistía en eliminar de manera genética las dos últimas costillas que le impiden a los hombres realizarse una autofelación; es decir –a casi todos- porque algunos requieren de dos o cuatro costillas más en orden de impedirla.
Si algo le enfurecía a Martín era ser llamado "intel". Algunos le denominaban de esta forma para restregarle que no era en verdad un hombre "ínteglo" - es decir, Chip Cheapness sería para ellos Cheap Cheapness-, pero las críticas poca mella podían lograr en su institucionalizada reputación. Pero la pregunta era: ¿cómo había logrado llegar hasta la cúspide del mundo conceptual?En sus épocas de rosado colegial, antes de la serie de accidentes que lo redecoraron hasta convertirlo en un artista conceptual, Martín se cruzó por primera vez con una profesora que habría de marcar su destino. La profesora había llegado desde la Antártida, luego de una profunda investigación en la semántica del chigüiro descontextualizado. Allí existía una red entera de universidades algunas de las cuales proponían métodos revolucionarios de aprendizaje: uno de estos métodos se denominó la "responsabilidad ortográfica". El sistema era extremadamente sencillo: dado un tema de lectura, el cincuenta por ciento de la nota final dependía de la corrección ortográfica del texto y el otro cincuenta por ciento final dependía de la pertinencia de las respuestas en relación al tema. Pronto, Martín notó que tenía unas dotes naturales para el desempeño responsable y correcto en el área ortográfica. Esto le simplificó la vida, pues no requirió durante todo su desempeño como bachiller de la lectura de más de las primeras veinte páginas de cada libro; así se aseguraba de sacar el uno sobre cinco en pertinencia temática que al ser promediado con el cinco obtenido en el área de "responsabilidad ortográfica" le garantizaba el tres de promedio que obtuvo a lo largo de todos sus años.
Al parecer "la responsabilidad ortográfica" era una doctrina que se había instaurado en todas las áreas de enseñanza –incluso en aquellas donde podría sonar extravagante, como física, química, matemática, biología, estética, crítica de arte- de manera que con escaso conocimiento de la materia pero con unas muy desarrolladas habilidades ortográficas, Martín logró obtener un histórico tres plano aclamado, caso nunca antes presentado en la historia del colegio. Desde aquí empezó a adquirir fama como artista conceptual. En su momento pocos profesores se manifestaron en contra del sistema, aunque todos coincidieron en señalar el fracaso cuando el proyecto estaba probadamente hundido.
Sucede en este punto la cascada de casualidades; los sistemas de la "responsabilidad ortográfica" empiezan a instaurarse como modelos de enseñanza en estado de prueba en todas las universidades a las que acude Martín; es cierto que dichos experimentos prueban sus debilidades en el primer día de su ejecución, pero para Martín es siempre ese primer día aquel en el que debe –por capricho del azar- rendir examen. Logra otra vez, un tres plano aclamado, y conceptualiza el tres como el ideal del estudiante superdotado. Logra majísteres, dotorados, y posdotorados con su "responsabilidad ortográfica". Por supuesto, a medida que su ignorancia quedaba más al descubierto, mayor era su reputación como artista conceptual; aquello que él poseía era tan sólo lo que los demás suponían que tenía. Hasta que el día llegó: preguntado sobre el significado de la expresión "flora necrológica" respondió:-producto cultural de naturaleza violenta generado en los territorios ecuatoriales para su exportación a los hambrientos mercados del primer mundo; generalmente viaja acompañado de imágenes alusivas a la identidad ecuatorial y de objetos tales como la panela villetana y la bandeja paisa.
Preguntado sobre la naturaleza crítica de la "flora necrológica", respondió:-no entiendo su pregunta; flora necrológica es también la imagen televisiva de la violencia que al mismo tiempo que hace la denuncia requiere de la situación que denuncia para poder hacer ejercicio de su función y acumular poder e influencia. A veces, uno sospecha que ellos mismos contribuyen a la expansión de la situación que denuncian, porque de ella se lucran. "Follow the money", se dice en el argot.
Preguntado sobre sus dotorados en "responsabilidad ortográfica" nos señaló en tono sincero las partes que dieron lugar a esta nota. Sin embargo, luego de su primer y único acto de sinceridad, sin importar lo difícil que resultara debido a su aparatosa silla de ruedas, una camada de hombres dotos realizó la proeza más extrema en la historia de la humanidad: crucificar a un hombre sin liberarlo de su silla de ruedas.
Pablo Batelli
PD. Al grupo nadieopina: Me encantaría tener el privilegio de ganarme la beca en dólares a la que Uds. han convocado para tener aunque sea un pequeño presupuesto con el cual invitar a comer chigüiro a Catalina Vaughan. Ya tengo visto el sitio y me parece estupendo pero me gustaría hacerles una pregunta: ¿Sería válido como proyecto simplemente solicitar que me regalen la plata? Como Uds. entenderán, tan sólo el proyecto valdría casi más de los diez dólares de premio y no me quedaría ni siquiera para invitarla a una "baby nest chigüiro", ni qué decir de organizar muestra y todo lo demás.
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