viernes, junio 20, 2003

filocentrismo

1. Highlights

-El otro es Usted
-La institución es el otro
-Mientras haya libro no habrá lector
-En tanto exista un artista no habrá obra de arte
-Si existen políticas culturales no habrá cultura
-Tres cosas imposibles: gobernar, educar, psicoanalizar

2. Desarrollo

A la pregunta sobre si la escritura antecede al habla o el habla antecede a la escritura debemos señalar: sólo en la medida en que la respuesta no tenga implicaciones políticas habrá valido la pena intentar una respuesta. La única esfera humana donde lo práctico se antepone a lo teórico es el arte. Además existe otra, pero sobre la que siempre habrá dudas: el sexo.

A la pregunta sobre si Saussure, Leví-Strauss y Jean Jacques Rosusseau deben ser destronados como ídolos del logocentrismo, debe responder Derridá a favor del Filocentrismo, es decir, su intención académica y política para subsumir todas las disciplinas estructuralistas y otras formas disiidentes y autónomas bajo la égida de la filosofía.

Fín del logocentrismo, del falocentrismo, de todo centrismo; excepto del Filocentrismo: la filosofía recupera su estatuto de poder y dicta como deben ser los modos de operar de sus subordinados: entre ellos, el trazado de unas políticas culturales.

Tenebrosamente nos acercamos a los modos estrictamente especulativos del capital: existe riqueza en ausencia de bienes. La investigación es estricamente el acto mismo de investigar; el arte es un suceso performativo que adquiere su significado de los circuitos sociales. La cultura es un modo mediante el cual las diferencias planetarias quedan definitivamente superadas: en tatno podemos discutir con gente de diversos paises, no percibimos cómo las diferencias sociales se agravan, cómo aquellos lugares que exportan sus pírricos éxitos editoriales para nuestro masturbatorio consumo, nos colonizan y sacan hasta el último centavo. Los procesos son más interesantes que los productos finales; una visión muy favorable para quienes desean fortalecer los circuitos burocráticos: todo el recurso se queda en las instancias de mediación (nuevamente, ver las similitudes con los procesos especulativos del capital).

El Filocentrismo instaurado en las esferas administrativas de la cultura se convierte en apología de la mediación y privilegia los aspectos estricamente políticos sobre las instancias culturales en los temas alusivos a las políticas culturales.

3. Insatisfacciones

-A cambio de ser el digno lugar donde el pensamiento Filocéntrico de Francia se traduce para ser exportado a las Indias, propondría a la intelectualidad española una reflexión profunda acerca de las nuevas formas de apropiación del capital que ha desarrollado España. Poseedores de la banca y parte importante de las empresas de servicios públicos en estos territorios colonizados, ¿No pensarán que sus niveles de bienestar están directamente relacionados a la miseria social y humana que se vive en Latinoamerica?

-La expresión artística es probablemente el último lugar de libertad; cualquier intención administrativa es un atentado contra la autonomía.

4. Lo que no debe ser una política cultural

-Un proyecto de políticas culturales estará sujeto siempre a dos presiones aparentemente antagónicas pero regidas las dos por el mismo criterio: la rentabilidad. En el sector privado la rentabilidad es de naturaleza económica y tiende a la acumulación de capital. En el sector público la rentabilidad adquiere el sentido de eficiencia electoral: la mayor ganancia posible en votos con el mínimo de inversión en dinero. Un proyecto de políticas culturales debe ser no rentable.

-Un proyecto de políticas estará sujeto a las intenciones fraudulentas de quienes desean pacificar los territorios bárbaros con el mínimo de inversión material. Se le achaca nuestra falta de democracia a la falta de cultura. No es cierto. La falta de un sistema democrático se debe a un profundo desinterés por fomentarlo, desde las esferas económicamente capaces de hacerlo. Cuando un sistema cultural se coloca al servicio de los fines de fomento de la democracia, se coloca al mismo tiempo al servicio de quienes han saqueado el porvenir y el futuro de una nación entregándoles a cambio una serie de espectáculos democráticos y culturales, cuya financiación es infinitesimal en proporción al capital extraido. Un proyecto de políticas culturales no debe estar al servicio de la paz ni al servicio de la democracia.

-Un proyecto de políticas culturales no es un sustituto de la obligación que tiene un sistema político democrático de garantizar el derecho a la vida, la honra, la igualdad y en definitiva, a una vida que exista más allá de la mera supervivencia (cuando ésta sucede). Un proyecto de políticas culturales no es un proyecto político.

-No debe ser el sustituto artificial de un relato nacional que nunca ha logrado existir, en buena parte, por la arbitraria implementación histórica de un proyecto blanco ilustrado.

-No debe ser el desmonte de un proyecto blanco ilustrado porque se convertiría inmediatamente en la otra cara del asunto, pero no desprovista de la tendencia a la arbitrariedad.

5. Informe escrito por Pablo Batelli y leído ante el Consejo Distrital de Cultura el día 18 de junio de 2003:

Bogotá, junio 18 de 2003

Informe del Consejo Distrital de Literatura ante el Consejo Distrital de Cultura


Antes que la inmediata preocupación sobre la asignación de presupuestos el Consejo de Literatura se ha dedicado a discutir en torno a una serie de problemas que desde un primer momento consideró prioritarios. El primer asunto de importancia que se debatió en este consejo fue la necesidad de desvincular las políticas en literatura de las políticas de lectura. Dado que es un consejo de literatura, le interesa lo relativo a la lectura solo en su relación con la literatura; de otra parte, las políticas literarias no se circunscriben estrictamente a los procesos de fomento de lectura. Se encuentran otras líneas, como son lo relativo al fomento a la producción, investigación, la relación de lo literario con los medios de comunicación, y los proyectos editoriales con su necesario componente de difusión y divulgación.

Una de las preocupaciones del consejo –visto que no solo debía dedicarse al fomento de la lectura de lo literario- era el de establecer si debía encaminar sus energías al fomento de oferta de bienes literarios o a la demanda. Aunque no hay una posición unánime, parecería que hay dentro del consejo un tendencia a señalar la enorme importancia que tendría el fomento de la demanda como impulso de lo literario. No existe oferta que sobreviva si no se entronca dentro de las requerimientos reales y vitales de una población.

Pasado este punto, el consejo se concentró en impulsar un foro de formación que vinculara cuatro puntos de una estrella cardinal: la formación académica versus la formación informal serían dos extremos de un eje; los otros dos extremos son las localidades versus lo metropolitano. Se ha discutido sobre las mecánicas necesarias en la realización de este foro que conducirían de manera inevitable a una articulación entre los procesos locales y el proceso metropolitano. Aquí surgen una serie de preguntas interesantes como ¿Qué significa ser escritor (artista) profesional? ¿Cuál es la valoración que tiene el escritor de sí mismo y cuál es la que tiene la sociedad?

En el tema de los proyectos presentado por el Ministerio de Cultura ante el Consejo Distrital de Cultura y frente al despropósito que consiste en evaluar de forma particular cada uno de los proyectos –en virtud de la distancia abrumadora de los recursos a que aspiran los proponentes en razón a los verdaderamente disponibles en el Ministerio de Cultura- el Consejo de Literatura ha optado por otorgar su aval a todos los proyectos relacionados con el área de la Literatura. Además se pregunta si la razón de ser de esta desproporción radica en que hay demasiada gestión en el campo de lo cultural o muy poco del dinero de los impuestos dedicados al fomento de la oferta cultural.

En último lugar de la lista, pero no último en importancia, se encuentra el proyecto de impulsar un foro en línea relativo a la Literatura y a sus vínculos con otras esferas de la cultura. Finalmente en la mirada particular de quien elabora este informe y que no refleja necesariamente la posición del consejo, se han planteado objeciones en torno a cualquier intención de naturaleza instrumental en la definición del rol de las artes en una sociedad: en tanto se utilice en forma explícita o velada la cultura con fines políticos o fines de mercado no existirán ni mercado, ni política, ni cultura.


Pablo Batelli
Representante del Consejo de Literatura ante el Consejo Distrital de Cultura


6. Propuestas impulsadas en las sesiones del Consejo Distrital de Cultura que no fueron discutidas o aprobadas: (en lenguaje procaz)

-Cambiar el modo en que se eligen los jurados que otorgan los estímulos de fomento a la creación en el IDCT.
-Otorgar un salario moderado a los consejeros e inhabilitarlos para firmar o gestionar contratos.
-Replantear la pertinencia de los megaproyectos que operan simultánemante en todo Bogotá, sin conocer las especificidades de cada sector; en consecuencia, apoyar los esfuerzos de cada lugar específico para desarrollar proyectos de pequeña envergadura y mayor relevancia.
-Terminar con todos los roles cruzados; forzar a todas las personas vinculadas al IDCT o al sistema distrital de cultura a que adopten un rol único (lo cual incluye gestores cultrales).
-Replantear la doctrina "semiderridiana" que aparece como sustrato de las decisiones importantes en materia de políticas culturales que implementa el IDCT.

7. El día 18 de junio de 2003, después de impulsar una discusión acerca de la reglamentación tiránica del espacio público (tiranía que parece estar en la base de las últimas decisiones del alcalde y que no favorece el bienestar de la gente) invoqué las siguientes tres razones para presentar renuncia a todas mis labores como consejero:

-Fallas en el sistema distrital de Cultura qu restringen su autonomía y que de no ser corregidas tendrán en los Consejos de todos los niveles instancias meramente legitimadores -cuando no cómplices- de las decisiones políticas tomadas desde los altos niveles.
-Un conflicto personal en calidad de contratista del IDCT y de consejero; una condición doble que requería de una decisión pronta sin mayores postergaciones, dado que cada postergación encierra el riesgo de la institucionalición.
-El deseo de disponer de mi tiempo para adelantar proyectos de naturaleza personal.


Pablo Batelli