mesas, trifulcas (sobre barbies en el mambo)
La razón por la que nunca se hicieron las preguntas que señalan Andrés Gaitán y Catalina Vaughan es porque la muestra no se generó a partir de un contexto desde donde estas preguntas pudieran surgir de manera natural. Como lo expresé antes, la exposición carece de un contexto que le brinde un doble nivel de lectura, en donde la pregunta sobre los paradigmas de belleza o el colonialismo cultural podrían haber aparecido como materia central. La muestra tenía una mirada unidireccional: promocionar.
Todo el entorno es por fuerza parte de nuestra cotidianeidad; entonces ¿por qué no entra todo el entorno en el museo? ¿Por qué no entra todo lo cotidiano? Porque hay una convención según la cual las barreras del museo se hacen permeables o impermeables de acuerdo a la mirada entrenada de un curador. Si enaras de una libertad de acción plástica vamos a dejar que dicha mirada sea reemplazada por la de un departamento de marketing...
¿Puede la mirada de un departamento de marketing realizada en función de la promoción de una marca y con la obligación de respetar el glamour del producto ser considerada una curaduría? El primer error en este caso es hablar de muestra, y no de campaña de venta.
Las preguntas serían válidas si hubiese habido una curaduría que hubiera logrado definir un contexto donde la mirada dual sobre el objeto hubiera sido posible.
El contexto que enmarcó la campaña no difiere de aquel que puede proporcionar un gerente de un almacén por lo tanto, la pregunta más importante es por qué un museo atiende a las exigencias curaturiales de un gerente de almacén y por qué estas exigencias encuentran soporte entre los artistas.
Posdatas personales:Carlos Salazar: A lo largo de la historia -que Salazar tanto se esfuerza en citar y a veces en parodiar- está demostrado que los artistas mas talentosos son los mas intransigentes, los más ególatras; lo que no quiere decir que los mas intransigentes sean necesariamento los mas talentosos. A veces, su talento consiste estrictamente en su pequeña habilidad para descalificara los demás, al tiempo que reclaman que les sean toleradas todas sus excentricidades. A veces la exhibición de autonomía es necesaria precisamente cuando se carece de ella. Yo jamás he señalado a Carlos Salazar como un "gag maker" pero una reacción tan desproporcionada hace sospechar que se siente aludido o al menos, necesita sentirse aludido. No quisiera nunca poner mis libertades individuales en manos de Carlos Salazar.A Catalina Vaughan: interesarse en definir los modos de operación no es hacer curaduría social. Lo que no significa que con los dineros de las contribuciones se pueda hacer la regalada gana. Si Ud. quiere que la curaduría la tenga un curador, pues para eso es una política cultural. Pero así como hemos renunciado a la definición de lo "artísitico" se pueden poner en tela de juicio las definiciones de curador. Esto parece ser exactamente lo que está sucediendo: somos incapaces de precisar qué es un curador y qué es una curaduría (y por lo tanto una muestra). Por favor, antes de aludir a lo que he escrito le sugeriría a Andrés Gaitán que se esforzara un poco más. No veo en mis escritos traza de los nombres con los que Andrés Gaitán abre su nota descalificatoria. Cito a Oscar Wilde por hilos de simpatía, y no como nombre de autoridad. Jamás he afirmado que el problema sea el tema: el problema es el contexto que hace que un determinado asunto tenga interés y pueda conducir a las preguntas que el mismo Andrés Gaitán plantea. Tampoco he trazado paralelos con lo sucedido en otros lugares o museos. Sí en cambio, he dicho que parecerían existir unos parametros mundiales de los que podría pensarse sirven justamente para limitar las posibilidades de expresión y en los cuales nadie se fija. También he dicho que hay políticas culturales que operan de hecho, que están fijadas desde el territorio del mercado. Compramos las barbis justamente en función de esas políticas, que sin estar trazadas, operan; operan como un hecho cotidiano.En lo que sí tiene razón Carlos Salazar es en afirmar que el arte y la moda y el arte visto como un hecho social puramente estético parecerían las únicas formas posibles de suceso. Por esta razón habla peyorativamente de lo que denomina "resistencia épica". Porque dado que ya identificó las corrientes mas fuertes, ha decidido montarse en el carro de los ganadores. La única manera de conocer a un ser humano es darle los instrumentos del poder, y por lo visto, estamos a punto de conocer a Carlos Salazar.Pero dado que las diletancias causan tanta irritación, dejemos entonces la contingencia cultural al vaivén de una mano invisible. Parece tener mayor capacidad de consenso; es más fácil definirla y no hay que involucrarse en argumentos.
Pablo Batelli
Todo el entorno es por fuerza parte de nuestra cotidianeidad; entonces ¿por qué no entra todo el entorno en el museo? ¿Por qué no entra todo lo cotidiano? Porque hay una convención según la cual las barreras del museo se hacen permeables o impermeables de acuerdo a la mirada entrenada de un curador. Si enaras de una libertad de acción plástica vamos a dejar que dicha mirada sea reemplazada por la de un departamento de marketing...
¿Puede la mirada de un departamento de marketing realizada en función de la promoción de una marca y con la obligación de respetar el glamour del producto ser considerada una curaduría? El primer error en este caso es hablar de muestra, y no de campaña de venta.
Las preguntas serían válidas si hubiese habido una curaduría que hubiera logrado definir un contexto donde la mirada dual sobre el objeto hubiera sido posible.
El contexto que enmarcó la campaña no difiere de aquel que puede proporcionar un gerente de un almacén por lo tanto, la pregunta más importante es por qué un museo atiende a las exigencias curaturiales de un gerente de almacén y por qué estas exigencias encuentran soporte entre los artistas.
Posdatas personales:Carlos Salazar: A lo largo de la historia -que Salazar tanto se esfuerza en citar y a veces en parodiar- está demostrado que los artistas mas talentosos son los mas intransigentes, los más ególatras; lo que no quiere decir que los mas intransigentes sean necesariamento los mas talentosos. A veces, su talento consiste estrictamente en su pequeña habilidad para descalificara los demás, al tiempo que reclaman que les sean toleradas todas sus excentricidades. A veces la exhibición de autonomía es necesaria precisamente cuando se carece de ella. Yo jamás he señalado a Carlos Salazar como un "gag maker" pero una reacción tan desproporcionada hace sospechar que se siente aludido o al menos, necesita sentirse aludido. No quisiera nunca poner mis libertades individuales en manos de Carlos Salazar.A Catalina Vaughan: interesarse en definir los modos de operación no es hacer curaduría social. Lo que no significa que con los dineros de las contribuciones se pueda hacer la regalada gana. Si Ud. quiere que la curaduría la tenga un curador, pues para eso es una política cultural. Pero así como hemos renunciado a la definición de lo "artísitico" se pueden poner en tela de juicio las definiciones de curador. Esto parece ser exactamente lo que está sucediendo: somos incapaces de precisar qué es un curador y qué es una curaduría (y por lo tanto una muestra). Por favor, antes de aludir a lo que he escrito le sugeriría a Andrés Gaitán que se esforzara un poco más. No veo en mis escritos traza de los nombres con los que Andrés Gaitán abre su nota descalificatoria. Cito a Oscar Wilde por hilos de simpatía, y no como nombre de autoridad. Jamás he afirmado que el problema sea el tema: el problema es el contexto que hace que un determinado asunto tenga interés y pueda conducir a las preguntas que el mismo Andrés Gaitán plantea. Tampoco he trazado paralelos con lo sucedido en otros lugares o museos. Sí en cambio, he dicho que parecerían existir unos parametros mundiales de los que podría pensarse sirven justamente para limitar las posibilidades de expresión y en los cuales nadie se fija. También he dicho que hay políticas culturales que operan de hecho, que están fijadas desde el territorio del mercado. Compramos las barbis justamente en función de esas políticas, que sin estar trazadas, operan; operan como un hecho cotidiano.En lo que sí tiene razón Carlos Salazar es en afirmar que el arte y la moda y el arte visto como un hecho social puramente estético parecerían las únicas formas posibles de suceso. Por esta razón habla peyorativamente de lo que denomina "resistencia épica". Porque dado que ya identificó las corrientes mas fuertes, ha decidido montarse en el carro de los ganadores. La única manera de conocer a un ser humano es darle los instrumentos del poder, y por lo visto, estamos a punto de conocer a Carlos Salazar.Pero dado que las diletancias causan tanta irritación, dejemos entonces la contingencia cultural al vaivén de una mano invisible. Parece tener mayor capacidad de consenso; es más fácil definirla y no hay que involucrarse en argumentos.
Pablo Batelli
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